El historiador y ensayista cubano Rafael Rojas consideró que el creciente deterioro económico y social en Cuba podría desembocar en un escenario de alta conflictividad, marcado por un estallido social o incluso una intervención externa, si continúa aumentando la tensión interna en la isla.
En un análisis publicado por El País, el intelectual afirmó que la caída del gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel solo sería posible mediante una ruptura abrupta del orden actual, impulsada por el agravamiento de las condiciones de vida y el descontento ciudadano.
Rojas planteó tres posibles escenarios para el futuro inmediato de Cuba. El primero contempla un debilitamiento de la presión estadounidense, ya sea por cambios políticos en Washington o por un mayor respaldo económico y energético de aliados como Rusia y China. El segundo pasaría por una negociación entre Estados Unidos y el gobierno cubano que permita aliviar sanciones y estabilizar parcialmente la economía.
El tercer escenario, que calificó como el más riesgoso, implicaría una salida violenta a la crisis. Según el historiador, la combinación de apagones prolongados, inflación, escasez de combustible y deterioro de los servicios básicos podría provocar protestas de mayor magnitud o situaciones difíciles de controlar.
“El Gobierno de Cuba alterna dos agendas simultáneas: resistir al imperio y negociar con el imperio”, señaló Rojas al describir la estrategia actual de La Habana frente a Washington.
El académico sostiene que Cuba atraviesa una crisis estructural y coyuntural al mismo tiempo, una situación que, según economistas y sociólogos citados en su análisis, ha llevado a hablar de colapso como una realidad visible y no solo como una posibilidad futura.
Durante las últimas semanas se han registrado protestas y cacerolazos en barrios de La Habana como Guanabacoa, Marianao, Santos Suárez y Luyanó, motivados principalmente por los cortes eléctricos de hasta 20 y 22 horas diarias reconocidos por el ministro de Energía, Vicente de la O Levy.
El Observatorio Cubano de Conflictos reportó más de mil protestas durante abril de 2026, mientras la organización Cubalex documentó cientos de manifestaciones solo en marzo, en cifras que reflejan un aumento sostenido de la inconformidad social desde las protestas del Protestas del 11 de julio de 2021.
Rojas también destacó el deterioro económico acumulado en los últimos años. Economistas como Carmelo Mesa-Lago y Pedro Monreal estiman nuevas contracciones del PIB entre 2025 y 2026, mientras la CEPAL ha advertido sobre la gravedad de la situación económica y social en la isla.
El análisis subraya además la caída del turismo, la reducción demográfica derivada de la emigración masiva y el agotamiento del modelo económico estatal. Según el economista Omar Everleny Pérez Villanueva, el número de visitantes internacionales cayó drásticamente entre 2018 y 2024, afectando una de las principales fuentes de ingresos del país.
En paralelo, el demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos estima que la población cubana ha descendido considerablemente tras la ola migratoria de los últimos años.
En medio de este escenario, el gobierno cubano aceptó discutir una propuesta de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares presentada por Washington, destinada a combustible, alimentos y medicinas y canalizada mediante la Iglesia Católica y organizaciones independientes.
El canciller Bruno Rodríguez Parrilla confirmó recientemente que La Habana está dispuesta a escuchar los detalles de la oferta estadounidense.
Aun así, Rojas considera que el desenlace sigue abierto y que el régimen podría intentar sostenerse mediante nuevas reformas económicas y negociaciones internacionales, comparando el momento actual con la llamada “Opción Cero” aplicada durante el Período Especial.
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