La minera canadiense Sherritt International anunció que iniciará el proceso para disolver sus principales negocios conjuntos con el gobierno cubano, una decisión que llega tras el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra entidades vinculadas a sectores estratégicos de la economía de la isla.
La compañía informó que buscará romper su asociación con la estatal cubana General Nickel Company (GNC), con la que comparte la empresa mixta Moa JV, dedicada a la extracción de níquel y cobalto en el oriente de Cuba.
Según explicó Sherritt, las recientes medidas adoptadas por la administración de Donald Trump dificultan la continuidad de sus operaciones en el país caribeño y amenazan la capacidad de la empresa para seguir realizando negocios internacionales.
La orden ejecutiva firmada por Trump a comienzos de mayo amplió las sanciones contra personas y compañías extranjeras que mantengan vínculos comerciales con Cuba, especialmente en áreas consideradas estratégicas por Washington.
Ante ese escenario, Sherritt aseguró que decidió activar las cláusulas legales que permiten solicitar la disolución de la sociedad conjunta.
La empresa canadiense pretende quedarse como propietaria total de la refinería ubicada en Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá, mientras que la parte cubana asumiría el control completo de los activos mineros en Moa.
Además, Sherritt reclama una compensación de aproximadamente 277 millones de dólares que, según afirma, le adeuda la empresa estatal cubana.
La compañía también anunció que abandonará su participación en Energas, una empresa mixta vinculada a la generación eléctrica en Cuba, así como otros contratos relacionados con petróleo y perforación.
Sherritt señaló que el proceso de separación podría extenderse durante meses o incluso años debido a los acuerdos vigentes, aunque adelantó que acudirá a tribunales para intentar acelerar la disolución.
La noticia provocó un nuevo impacto en la compañía, que atraviesa semanas de fuerte inestabilidad tras las sanciones estadounidenses. En los últimos días se reportaron renuncias de directivos y una fuerte caída del valor de sus acciones en el mercado canadiense.
Sherritt ha sido durante décadas uno de los principales inversionistas extranjeros en Cuba y un actor clave en la industria del níquel, uno de los sectores más importantes para la economía de la isla.
La salida de la empresa representa un nuevo golpe para Cuba en medio de la crisis económica y energética que enfrenta el país, marcada por escasez de combustible, apagones y dificultades para atraer inversión extranjera.
Fuente: Financial Post
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