“Duannis León Taboada tiene la edad de mi hija menor”. Así comienza el testimonio de la profesora Alina Bárbara Hernández López, y no es una frase casual: es la forma más directa de recordarnos que detrás de cada preso político hay una familia, una historia y un futuro interrumpido.
La profesora Alina exige una amnistía “por Duannis, por su madre, por su familia; por todos nuestros compatriotas presos por motivos políticos. Firmemos la petición de amnistía para que sean liberados sin condiciones”. No es solo un reclamo legal, es un reclamo moral. Es la exigencia de que la justicia deje de ser castigo y vuelva a ser, de una vez, justicia.
Hernández López no habla desde la distancia ni desde la comodidad; habla como madre, como educadora y como ciudadana que se niega a aceptar la injusticia como algo normal. Hace casi cinco años que Duannis está preso y su condena es de catorce años.
“Él no mató a nadie, no realizó ningún acto vandálico, no asaltó un cuartel”, recuerda la profesora, subrayando la desproporción del castigo. Y añade una comparación que duele: fue sentenciado casi a la misma pena que recibió Fidel Castro en 1953, cuando lideró un asalto armado a una fortaleza militar. La pregunta queda flotando, sin necesidad de respuesta: ¿qué clase de justicia impone castigos tan severos por expresar descontento?
Alina explica que Duannis es poeta, que escribe y resiste. Que confía, sobre todo, en su madre, a quien ella describe como una verdadera heroína. “Una mujer que ha sufrido amenazas, detenciones, coacción y arbitrariedades de todo tipo por defender la causa de su hijo”. La represión, en estos casos, no se queda en la persona encarcelada; se extiende a su entorno, desgasta la salud, rompe la estabilidad emocional y castiga también a quienes solo piden justicia.
La profesora recuerda que Duannis vivía en uno de los barrios más pobres de Cuba, de donde salieron muchos jóvenes a gritar consignas de cambio en el verano de 2021. Jóvenes sin armas, sin poder, con lo único que tenían: su voz. “Es un verdadero abuso haberlo condenado a esa injusta prisión”, afirma, y con ello resume el sentir de muchas familias que hoy viven la misma tragedia.
Una vez más Alina Bárbara Hernández López expresa su sentir solidario por una causa justa. Es una profesora, intelectual y activista cívica que ha decidido usar su palabra para acompañar a las víctimas de la represión. Lucha porque cree que el silencio también es una forma de complicidad. Lucha porque entiende que defender a un joven preso es defender el derecho de todos a expresarse sin miedo. Lucha porque sabe que, si hoy es Duannis, mañana puede ser cualquier otro hijo, cualquier otro estudiante, cualquier otro ciudadano.
Por eso su llamado es claro y directo y exige la amnistía no solo por Duannis sino por todos los presos políticos encarcelados injustamente.
Fuente: Prof. Alina Bárbara Hernández López / Duannis León Taboada
Fotos: El País-Anamely Ramos
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