En Guanajay, Artemisa, un grupo de escopeteros cubanos ha salido a los campos de práctica para entrenar un objetivo que, según expertos y usuarios de redes sociales, parece inalcanzable: derribar drones enemigos con escopetas. La noticia, difundida por medios oficiales y reproducida por Periódico Cubano, ha generado un intenso debate y un sinfín de comentarios irónicos. “¿Con una escopeta van a derribar un dron a 15,000 metros?”, preguntaba un internauta, reflejando el sentimiento generalizado de incredulidad.
En redes sociales, el debate ha sido feroz. Algunos ven estas prácticas como propaganda, una manera de generar sensación de seguridad frente a una amenaza que no se materializa. Otros destacan la desconexión de los funcionarios con la realidad de un país enfrentado a problemas mucho más urgentes, como apagones, escasez de alimentos y crisis sanitaria. Los comentarios irónicos abundan: burlas sobre la técnica de disparo de los dirigentes, comparaciones con películas de comedia bélica y memes que circulan rápidamente en plataformas digitales.
El contexto de estos ejercicios responde, según las autoridades, a la intensificación de medidas defensivas tras la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro. La lógica oficial es preparar a las fuerzas armadas cubanas ante una eventual intervención similar, aunque especialistas coinciden en que la amenaza de un desembarco terrestre estadounidense es mínima y poco probable. En cambio, la presencia de drones tácticos como los RQ-7 Shadow o MQ-9 Reaper sería la forma más efectiva de monitorear y neutralizar objetivos sin enfrentar un conflicto a gran escala.
En la práctica, los escopeteros entrenan para objetivos a muy corto alcance, mientras que la altura operativa de los drones supera ampliamente la efectividad de sus armas. Los entrenamientos nocturnos solo incrementan la dificultad, y muchos consideran que este tipo de preparación tiene más valor simbólico que militar. Las imágenes difundidas por Canal Caribe muestran a dirigentes del Partido Comunista y funcionarios gubernamentales participando en las prácticas, incluido el primer secretario del PCC en Holguín y una dirigente del turismo en Granma, cuya movilidad dependía del apoyo de un militar.
A esta lista se suman los estudiantes universitarios, quienes también participan en las prácticas de tiro, siguiendo la rutina de cada sábado. Su inclusión busca consolidar una narrativa de preparación militar generalizada, pero, como en los casos anteriores, los críticos cuestionan la eficacia real de estos entrenamientos frente a amenazas modernas como drones tácticos o ataques aéreos.
Los cubanos en redes sociales han señalado que estos ejercicios no abordan los problemas cotidianos del país, como apagones, desabastecimiento o crisis económica. Algunos consideran que los entrenamientos son más una herramienta de control social y propaganda que una medida de seguridad genuina. Los comentarios irónicos, las críticas y la burla abundan, reflejando un descontento que va más allá de la falta de capacidades militares: apunta a la desconexión de los dirigentes con la vida real de la población.
Las prácticas de tiro en Cuba —que involucran escopeteros, funcionarios y estudiantes— representan un espectáculo más que mezcla preparación simbólica, propaganda política y teatralidad, dejando en evidencia la brecha entre la narrativa oficial y la efectividad real de las acciones emprendidas.
Fuente: Periódico Cubano / Canal Caribe
Video: Rolando Nápoles
Fotos: Capturas de pantalla de escopeteros, dirigentes y estudiantes durante las prácticas de tiro en Guanajay, Artemisa
Prof. Alina Bárbara Hernández exige amnistía para el joven Duannis León Taboada (Video)
Hace 7 horas
Paula Alí celebra 88 años de una exitosa carrera en la televisión, el cine y el teatro
Hace 21 horas
Gobierno cubano prioriza la pesca marina, pero limita su disponibilidad para la población
Hace 1 día