El aeropuerto internacional de Santiago de Cuba recibió el tercer vuelo de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos, destinado a apoyar a las familias más afectadas por el huracán Melissa, que azotó el Oriente de la isla.
El envío contó con la representación de la arquidiócesis de Miami, encabezada por el Padre Joaquín Espino, rector de la Ermita de la Caridad, y Sor Eva Puelles, religiosa Hija de la Caridad. En total, llegaron 648 kits de alimentos y 510 kits de higiene, donados por ciudadanos estadounidenses para ser distribuidos gratuitamente entre los damnificados.
Los paquetes están dirigidos principalmente a la Comunidad de San José, en Santiago de Cuba, y su distribución será gradual, coordinada por el equipo parroquial y voluntarios de Cáritas, con el acompañamiento de Catholic Relief Services. Según los protocolos establecidos, la entrega se realizará siguiendo criterios de vulnerabilidad previamente identificados, priorizando a:
Madres solteras con hijos pequeños
Adultos mayores
Personas con discapacidad
Personas con movilidad reducida o nula
Este enfoque busca garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan, respetando principios humanitarios y la Política Internacional de Cáritas sobre Salvaguardia, que asegura transparencia y ética en cada entrega.
En un comunicado, la Embajada de Estados Unidos en La Habana destacó que “la Administración Trump sigue enviando ayuda humanitaria a los cubanos más necesitados a causa de la devastación que produjo el huracán Melissa en el Oriente”. La declaración subraya el compromiso de los donantes estadounidenses en brindar asistencia inmediata y directa a la población afectada, fortaleciendo la colaboración entre la iglesia y organizaciones humanitarias.
El proceso de distribución no solo garantiza la llegada de recursos básicos, sino que también refleja valores cristianos de fraternidad y solidaridad, transformando la generosidad en ayuda tangible para las familias golpeadas por el desastre natural.
Representantes de la arquidiócesis de Miami reiteraron que estos esfuerzos buscan ofrecer esperanza y apoyo concreto a los damnificados, asegurando que la ayuda se administre de manera justa y priorizando a los más vulnerables.
Este tercer vuelo se suma a los envíos anteriores, consolidando una cadena de apoyo que continúa llegando a comunidades afectadas, y evidencia la importancia de la cooperación internacional en momentos de emergencia, así como el papel activo de las organizaciones religiosas en la asistencia humanitaria.
Con esta iniciativa, cientos de familias en Santiago de Cuba recibirán recursos esenciales que contribuyen a aliviar las dificultades tras el paso de Melissa, mientras la población local y los voluntarios trabajan para restablecer la normalidad en las zonas más golpeadas por el fenómeno meteorológico.
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