Foto: Cubanet
El medio independiente CubaNet informó sobre reiterados actos de profanación de tumbas en el cementerio del municipio La Lisa, en La Habana, un fenómeno que estaría afectando a decenas de familias y que, pese a denuncias formales, continúa sin una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
De acuerdo con la investigación publicada por CubaNet, en menos de un año se han registrado múltiples robos de osarios plásticos utilizados para guardar restos óseos. Entre los casos documentados se encuentra el de una familia cuya bóveda fue violentada en dos ocasiones, con la sustracción de la caja que contenía los restos de su hija fallecida. El medio señala que este patrón se repite en numerosas sepulturas del camposanto.
Los reportes indican que ya en mayo de 2025 el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada había alertado sobre el robo de al menos 30 osarios en ese mismo cementerio. En aquel momento, los restos humanos aparecieron dispersos en áreas verdes y panteones, lo que imposibilitó su identificación y provocó un fuerte impacto emocional en los familiares afectados. Según testimonios recogidos entonces, la cifra real de sepulturas profanadas podría superar el centenar.
También se constató que las cajas plásticas utilizadas como osarios estarían siendo revendidas de manera informal. Estas aparecen ofertadas en plataformas de compraventa en redes sociales, con precios que oscilan entre los 2.300 y 2.800 pesos cubanos, y en algunos casos se reutilizan como recipientes domésticos o incluso como neveras improvisadas en negocios privados.
El medio subraya que, pese a las denuncias realizadas ante estaciones policiales, no se ha informado sobre investigaciones concluyentes ni sobre sanciones a los responsables. Incluso se apunta a una posible participación interna, dado que solo trabajadores del cementerio tendrían conocimiento preciso de qué tumbas contienen osarios plásticos.
La problemática no se limita a La Habana. La propia prensa oficial ha reconocido situaciones similares en otros territorios. En 2023, el periódico Girón publicó testimonios sobre profanaciones en el cementerio San Carlos Borromeo, en Matanzas, donde se encontraron cajas abiertas y restos humanos esparcidos.
Estos hechos reflejan un deterioro profundo de los servicios funerarios y del control institucional sobre espacios considerados sagrados. La persistencia de los robos y la ausencia de soluciones refuerzan la percepción de abandono y de pérdida de valores básicos relacionados con el respeto a la memoria y al descanso de los fallecidos.
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