Ulises Toirac, humorista y actor además de excelente comunidor se ha convertido en un referente analítico de la situacion actual cubana. En esta ocasión nos acerca a una dura realidad.
"Hay días en que la realidad no solo aprieta, sino que se sienta arriba y no se quiere levantar. Miles de ´noticias´ corren sobre el cierre del combustible, el recrudecimiento de los apagones y la vida puesta en pausa por falta de corriente. Lo de La Habana, con horas y horas a oscuras, no es excepción: es síntoma.
"Se puede discutir si responde a presiones externas, si es parte de una escalada larga de respuestas y contrarrespuestas, o si es simple incapacidad de compra en el mercado internacional. Pero no le den más vueltas: el quilo no tiene vuelto. Sin dinero no hay combustible, sin combustible no hay producción, y sin producción no hay desarrollo. Así de circular, así de cruel.
"Es un hecho que existen medidas de Estados Unidos que apuntan a entronizar la crisis. Llámenle bloqueo, embargo o como quieran. También es un hecho que la política cubana ha mantenido, durante décadas, una posición frontal frente a las demandas de ese gobierno: apoyo logístico a movimientos de izquierda, unipartidismo, asilo de personas buscadas por la ley. El paquete es completo, y la factura también. La historia de esta escalada no se cuenta en días ni en meses: se cuenta en casi 67 años.
"Sin dramatismo superfluo —aunque lo dramático no se puede maquillar— hay gente enferma, gente muriendo, gente mal alimentada, sin higiene y sin medicinas. La economía de ´revolución´ nunca logró caminar por sus propios pies, y en vez de corregir deformaciones estructurales, se profundizaron. Lo que antes era cuesta abajo hoy es, en términos de aviación, una barrena: caída en espiral, con cada vuelta más cerrada que la anterior.
"Sigue habiendo una parte de la población que apoya el estado actual de cosas. Por necesidad, por doble moral o porque cree, sinceramente, en una posible recuperación. Pero esa no es toda la población, ni mucho menos. La realidad es una sociedad de desigualdades donde coexisten ricos y muy pobres. Y eso no es lo que se conoce por sociedad justa, por más consignas que se repitan.
"Por esta ruta no se ve salida. Al contrario: más deformación económica, menos posibilidades de recuperación y capas cada vez más amplias viviendo en la miseria. Los apagones no son solo molestia doméstica: son fábricas detenidas, servicios paralizados, pequeños negocios ahogados, alimentos que no se conservan. Es la pobreza convertida en rutina, la falta de porvenir convertida en paisaje.
"Soy tan opuesto a la violencia explícita como a la violencia silenciosa de la pobreza. Porque también mata, también desgasta, también expulsa. Entonces la pregunta no es solo quién tiene la culpa, sino qué queda cuando todo se va cerrando. ¿La resignación? ¿El sálvese quien pueda? ¿El holocausto social de una nación que se acostumbra a sobrevivir y deja de vivir?
"Tal vez el mayor error ha sido mirar siempre ´el pedacito´: culpar solo afuera o solo adentro, como si la realidad no fuera un nudo donde se aprietan muchas cuerdas a la vez. Mientras sigamos mirando fragmentos, el apagón no será solo eléctrico: será también de ideas, de futuro y de coraje para cambiar lo que, claramente, no está funcionando".
Del perfil de Ulises Toirac
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