El presidente de Estados Unidos Donald Trump prorrogó por un año más la emergencia nacional respecto a Cuba, manteniendo su autoridad para regular el movimiento y anclaje de embarcaciones, incluidas inspecciones y posibles detenciones de barcos estadounidenses y extranjeros con destino a la Isla. La medida fue formalizada a través de un aviso publicado por la Casa Blanca bajo el título: “Continuación de la Emergencia Nacional con Respecto a Cuba y de la Autoridad de Emergencia Relativa a la Regulación del Fondeo y Movimiento de Buques”.
Según la administración estadounidense, la decisión se justifica porque el gobierno cubano “no ha demostrado que se abstendrá del uso excesivo de la fuerza” contra embarcaciones o aeronaves estadounidenses en actividades conmemorativas o protestas pacíficas cerca de la Isla. Además, se argumenta que la entrada no autorizada de embarcaciones podría favorecer una migración masiva desde Cuba, considerada una amenaza para la seguridad nacional y las relaciones internacionales de EE.UU.
La emergencia original fue declarada el 1 de marzo de 1996, tras la destrucción de dos avionetas civiles desarmadas de Hermanos al Rescate por parte de La Habana. Desde entonces, la medida se ha ampliado y ajustado en varias ocasiones, incluyendo sanciones económicas y restricciones comerciales, ante la persistencia de lo que Washington considera acciones que perturban sus relaciones internacionales.
Recientemente, Trump emitió otra orden ejecutiva señalando que las políticas y actividades de Cuba representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para Estados Unidos. El documento acusa a La Habana de colaborar con países y grupos hostiles como Rusia, China, Irán y organizaciones consideradas terroristas, además de permitir la instalación de capacidades militares y de inteligencia que comprometen la seguridad estadounidense.
Trump calificó a Cuba como una “amenaza humanitaria” debido a la profunda crisis energética que atraviesa y exhortó al gobierno cubano a alcanzar acuerdos con Washington. Durante una declaración a bordo del Air Force One, el presidente aseguró que la nación enfrenta restricciones de acceso a combustible y financiamiento, manteniendo vigente el embargo.
La orden también incluye la posibilidad de imponer aranceles adicionales a productos provenientes de países que suministren petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta, fortaleciendo así la presión económica sobre la Isla. La prolongación de la emergencia nacional reafirma la postura de EE.UU. de proteger sus intereses de seguridad y política exterior, al tiempo que mantiene abierta la promesa de apoyar al pueblo cubano en su aspiración de una sociedad libre y democrática.
Fuente: Agencia TASS
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