La crisis económica que atraviesa Cuba ha impactado de forma severa a las empresas españolas que operan en la isla caribeña, dejando un volumen de impagos que ronda como mínimo 300 millones de euros, y que podría ser superior si se incluyen fondos retenidos que no pueden ser transferidos fuera del país, según un informe de la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana al que ha tenido acceso El País.
El documento oficial indica que el volumen de deuda reconocido por las compañías españolas con intereses en Cuba —a través de inversiones, exportaciones o servicios prestados— alcanzó 255,9 millones de euros durante el último ejercicio, pero la cifra se eleva a cerca de 330 millones de euros si se suman dividendos retenidos, fondos de operaciones comerciales y cuentas especiales cuyos recursos están bloqueados en Cuba.
La encuesta fue remitida a 930 empresas españolas con actividades en la isla, pero solo respondieron 182, lo que representa apenas el 19,5 % del total. Expertos consultados señalan que este bajo nivel de participación se explica en parte porque alrededor del 20 % de las firmas, unas 180, se encuentran en proceso concursal como consecuencia directa de los impagos acumulados.
Entre las compañías afectadas figuran aerolíneas, cadenas hoteleras y proveedores de servicios que han tenido que reducir operaciones, ajustar logística o incluso replantear su presencia comercial debido a la falta de turistas, la escasez de combustible y la contracción del mercado cubano, afectado por el endurecimiento del embargo estadounidense que ha limitado el suministro de crudo desde aliados tradicionales.
Las cifras reflejan también que muchos de los recursos generados dentro de la isla por estas empresas no pueden ser repatriados, agravando la presión financiera sobre sus cuentas y obligando a numerosas pymes a enfrentar dificultades de liquidez en sus países de origen.
Este panorama ha generado preocupación entre sectores empresariales y analistas económicos, que advierten sobre el riesgo sistémico que representa una deuda tan prolongada y sin mecanismos claros de solución. Aunque existen iniciativas de reestructuración de deuda entre gobiernos —como acuerdos bilaterales para facilitar inversiones o conversiones de pasivos en proyectos de desarrollo—, estos mecanismos no han borrado por completo el pasivo acumulado en el sector privado.
Ante esta situación, muchos empresarios solicitan medidas que permitan garantizar la repatriación de fondos y bienestar financiero, mientras la economía cubana sigue marcada por bajos niveles de crecimiento, presiones externas y limitaciones estructurales que dificultan tanto la recuperación económica del país como la normalización de las relaciones comerciales con España.
Fuente: El País (informe Oficina Económica y Comercial en La Habana)
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