¡Cumplir los 15! ¿qué niña y adolescente no ha soñado con cumplir sus 15? Sueño siempre acompañado por un vestido de vuelo, un baile, un gran cake... ¡Quimeras que ahora chocan con una abrupta realidad! Ahora, en un despliegue de generosidad que muchos podrían calificar de “histórico”, el Ministerio del Comercio Interior decidió que los adolescentes que cumplan 15 años en La Habana recibirán un exclusivo cake de 1,5 kg, 50 panecitos y una bolsa de trigo. Según la publicación oficial, esta iniciativa forma parte del Objetivo 7, destinado a brindar atención diferenciada a los jóvenes… porque nada dice “cuidado del bienestar juvenil” como una libra de arroz y un pastelito.
La entrega, eso sí, requiere de un riguroso proceso burocrático: libreta de abastecimiento, identificación del menor y acudir a las bodegas para confirmar que, efectivamente, existes en el censo. El pastel, además, solo estará disponible en dulcerías seleccionadas, porque la exclusividad es clave cuando se trata de premios estatales.
El anuncio, destinado a ser un acto de benevolencia gubernamental, ha generado más risas que celebraciones. Ciudadanos en redes sociales se quejan de que la organización es un verdadero laberinto: muchas quinceañeras de meses anteriores aún no han recibido el “beneficio” prometido, y la comunicación sobre disponibilidad y reparto es prácticamente nula. Como ironiza una madre en La Habana: “Muy bonito detalle, pero muy mala la organización… y, bueno, nada llegó.”
Si la medida parecía un intento de aliviar la vida de los jóvenes, la realidad es otra: mientras algunos municipios disfrutan del escaso pastelito y los panes, otros siguen esperando que los productos lleguen. Enero dejó atrasos en la distribución de arroz, azúcar, chícharo y compota, y febrero continúa con la misma ineficiencia, dejando a gran parte de la capital a la espera de lo que, según la propaganda oficial, es un acto de “justicia social”.
La burla se hace más evidente al considerar que, en paralelo, la población enfrenta una escasez generalizada de alimentos básicos y productos normados. La idea de que un módulo mínimo de panecillos y un cake pueda compensar años de privaciones parece más un guiño sarcástico que un gesto de apoyo. La medida, presentada como un “objetivo de bienestar juvenil”, refleja un contraste evidente entre la propaganda oficial y la realidad cotidiana de los ciudadanos, donde la celebración de los 15 años se reduce a la espera de un pastel que podría no llegar.
Así, mientras el gobierno presume de sus “atenciones especiales”, los jóvenes y sus familias descubren que la verdadera sorpresa no es el pastel ni los 50 panes, sino la interminable espera y la improvisación que rodea la distribución. Una ironía digna de un país donde los aniversarios se celebran… con paciencia y con hambre.
Fuente: Periódico Cubano
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