La situación alimentaria en Cuba se ha deteriorado de manera alarmante, hasta el punto de que denuncias recientes indican que en algunos círculos infantiles los niños reciben únicamente arroz como alimento. La información, publicada por el periodista Yosmany Mayeta Labrada y compartida en grupos vecinales de Habana del Este, ha encendido las alarmas entre padres, educadores y residentes de la capital.
Según la denuncia, los pequeños de un círculo infantil del reparto Bahía solo están siendo alimentados con arroz, una muestra extrema de la escasez que atraviesan instituciones que deberían garantizar la nutrición y el desarrollo de la infancia. La publicación incluso hace un llamado a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) locales para que colaboren con alimentos, reflejando cómo hoy familias y trabajadores dependen de la solidaridad ciudadana ante la incapacidad del Estado de proveer lo más básico.
Que en un país que durante décadas proclamó la protección absoluta a la niñez se llegue a esta situación no es solo un síntoma de crisis económica: es un retrato de un sistema que ha priorizado durante años el control político, la centralización absoluta y la represión, dejando a la población en una pobreza extrema. Mientras el discurso oficial insiste en resaltar logros sociales, la realidad en los barrios de Cuba es otra: niños creciendo en medio de la escasez, con dietas insuficientes y sin garantías mínimas de nutrición adecuada.
La denuncia subraya un patrón recurrente en la isla: el Estado insiste en culpar al gobierno de los Estados Unidos por las dificultades económicas, presentando el bloqueo como la causa de todas las carencias, mientras ignora décadas de políticas internas que han llevado a la desinversión en la producción agrícola, el deterioro de la industria alimentaria y la falta de planificación para asegurar alimentos básicos. La consecuencia es que la población sufre, y los sectores más vulnerables, como los niños, son los primeros en sentir los efectos de este colapso.
El hecho de que instituciones dedicadas al cuidado infantil dependan de donaciones locales para poder alimentar a los pequeños evidencia la magnitud de la crisis. Los círculos infantiles, otrora emblema del supuesto bienestar social, se han convertido en espacios donde la subsistencia diaria es incierta y donde la alimentación básica no puede garantizarse.
Estas situaciones no son aisladas, sino reflejo de un país que enfrenta una emergencia humanitaria silenciosa, con falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Mientras tanto, la propaganda oficial continúa desviando la atención hacia factores externos, ignorando que la raíz del problema es la acumulación de decisiones que priorizan la permanencia en el poder por encima del bienestar de la población.
Oyacito y El Joker venden los autos que adquirieron como premio en El Rancho de Destino
Hace 7 horas
Motorina se incendió durante más de una hora en Camagüey sin respuesta de los bomberos
Hace 17 horas
Comprar agua para sobrevivir... Grito desesperado que revela el desplome de una nación
Hace 22 horas