El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, envió recientemente un mensaje de felicitación a China por la llegada del Año Nuevo Lunar, en nombre del Partido Comunista, el gobierno y el pueblo cubano, deseando salud y prosperidad a la nación asiática. Sin embargo, la publicación provocó una ola de críticas y comentarios de indignación en redes sociales, dado que la realidad en la isla es diametralmente opuesta a los deseos expresados por el mandatario.
Cuba atraviesa una crisis humanitaria sin precedentes. La población sufre constantes apagones que afectan hogares, hospitales y escuelas; escasez de agua potable; falta de medicinas esenciales y alimentos; y un transporte público prácticamente colapsado. En muchas ciudades, las calles carecen de pavimento adecuado, la basura se acumula en las avenidas y los servicios básicos son cada vez más inaccesibles para los ciudadanos.
Usuarios en redes sociales respondieron con sarcasmo y frustración a las palabras de Díaz-Canel. Comentarios como “¿para cuándo se van ustedes de Cuba para celebrar nosotros, el pueblo?” reflejan la percepción de abandono que sienten los cubanos. Otros señalaron que “en este Año Lunar, el pueblo cubano solo quiere libertad, no felicitaciones vacías de un gobierno que no nos garantiza nada”.
La discrepancia entre los mensajes oficiales y la realidad cotidiana evidencia un creciente descontento social. Mientras el presidente felicita a gobiernos extranjeros, los ciudadanos enfrentan un aumento de enfermedades, desnutrición y muertes por falta de atención médica adecuada. La falta de inversión en infraestructura y la gestión deficiente de recursos han dejado al país en una situación de vulnerabilidad extrema, afectando principalmente a los sectores más desfavorecidos, como ancianos y niños.
Organizaciones y activistas han denunciado que la prioridad del régimen no es el bienestar del pueblo, sino mantener su imagen internacional, incluso mientras los cubanos sufren las consecuencias de un sistema colapsado. La publicación de Díaz-Canel se percibe, para muchos, como un acto desconectado de la realidad que viven millones de cubanos.
Fuente: Miguel Diaz Canel y comentarios, publicaciones en redes sociales
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