La crisis que atraviesa Cuba ya no solo se refleja en estadísticas económicas, apagones interminables o escasez de alimentos. También aparece en los testimonios de quienes, desde medios oficiales, describen una realidad cada vez más difícil de ocultar.
En una crónica dominical publicada por el periódico Girón, de Matanzas, un periodista oficialista retrató con crudeza una noche marcada por los cortes eléctricos, el calor sofocante, la acumulación de basura y la imposibilidad de descansar. Su relato, cargado de imágenes y metáforas, termina convirtiéndose en una radiografía del deterioro de las condiciones de vida en la Isla.
El cronista describe cómo llega exhausto al final de la jornada, comparándose con un refugiado de guerra y con un peregrino agotado tras recorrer mercados y puntos de venta en busca de alimentos. La referencia a la carne vendida a 800 pesos la libra ilustra también las dificultades económicas que enfrentan los cubanos para llevar comida a sus hogares.
La escena principal transcurre durante la noche. Sin electricidad, el periodista intenta dormir junto a su esposa utilizando un ventilador recargable cuya batería está a punto de agotarse. El calor, la humedad y la falta de corriente convierten el descanso en una tarea casi imposible.
A ello se suma otro problema habitual en numerosas ciudades cubanas: los vertederos improvisados. Desde la ventana abierta de su vivienda llegan los malos olores de un basurero cercano, descritos con ironía como una mezcla de desperdicios en descomposición y “aromas de vertedero Gucci”.
La narración también deja entrever el impacto que tienen los prolongados apagones sobre la vida doméstica. El autor menciona la imposibilidad de cargar completamente equipos eléctricos, las preocupaciones por aprovechar cualquier momento en que regrese la electricidad para cocinar, lavar ropa o recargar teléfonos móviles, y la dependencia de ventiladores y lámparas que funcionan con baterías.
Uno de los momentos más reveladores ocurre cuando el periodista recuerda que un vecino dispone de una planta eléctrica. La diferencia entre quienes cuentan con medios alternativos para enfrentar la crisis energética y quienes dependen exclusivamente del suministro estatal se convierte en otro elemento del relato.
La noche empeora cuando un incendio se desata en el basurero cercano. Según cuenta, alguien aprovechó la oscuridad para prender fuego a los desechos acumulados, obligando a los vecinos a intervenir para evitar que las llamas alcanzaran las viviendas próximas.
El incidente termina siendo el golpe final para una jornada marcada por el cansancio. Tras el susto y el alboroto provocado por el fuego, el periodista concluye resignado que no podrá dormir.
Aunque presentada como una crónica personal, la publicación de Girón expone problemas que afectan diariamente a millones de cubanos: apagones prolongados, acumulación de basura, calor insoportable, escasez de recursos y un agotamiento físico y mental que se ha convertido en parte de la rutina nacional. En ese sentido, el texto trasciende la experiencia individual y termina reflejando la dura realidad que vive gran parte del país.
Fuente: Periódico Girón