Un video difundido en redes sociales ha vuelto a poner el foco en el deterioro del antiguo Hotel Lincoln, situado en la calle Virtudes, en Centro Habana, donde hoy se observa un edificio cerrado, sin ventanas y con graves daños estructurales, convertido en otra muestra del abandono urbano en la capital cubana.
En las imágenes, el autor del material recorre el exterior del inmueble y describe su estado actual con sorpresa y tristeza, recordando que en el pasado era un lugar frecuentado por turistas. El contraste entre aquella etapa de actividad y la situación presente alimenta la percepción de decadencia del edificio y de la zona.
El hotel, inaugurado en 1926 y posteriormente nacionalizado tras 1959, llegó a estar bajo la gestión de la cadena estatal Islazul. Durante décadas funcionó como alojamiento turístico y también como espacio cultural, incluido el recuerdo de una peña en su azotea con vistas a la ciudad. En 2019, las autoridades anunciaron planes de mejora para el Lincoln y otras instalaciones similares, aunque el estado actual evidencia que esas intervenciones no se tradujeron en una rehabilitación efectiva.
Las reacciones al video en redes sociales han sido diversas. Algunos usuarios evocan su valor histórico y figuras como el piloto argentino Juan Manuel Fangio, quien se hospedó allí en 1958 antes de ser secuestrado brevemente en el mismo hotel por un comando revolucionario, un episodio ampliamente citado en la historia cubana. Otros comentarios expresan indignación por el nivel de deterioro y señalan supuestas responsabilidades en la gestión estatal del inmueble.
También han surgido propuestas ciudadanas que plantean reconvertir el edificio en viviendas o en espacios comunitarios, ante la crisis habitacional en La Habana. Estas ideas reflejan una lectura práctica del abandono, vinculada a la escasez de recursos y al colapso de infraestructuras urbanas.
El caso del Lincoln no aparece aislado. En distintos puntos de la ciudad se reporta el deterioro de antiguos espacios emblemáticos, en un contexto marcado además por la fuerte caída del turismo en Cuba, que en 2026 ha registrado niveles significativamente inferiores a años anteriores, con una ocupación hotelera reducida y una menor llegada de visitantes internacionales.
A ello se suma la retirada o reducción de operaciones de cadenas hoteleras extranjeras en la isla, lo que ha agravado la situación del sector turístico y ha dejado más infraestructuras sin mantenimiento o sin uso estable.
En este escenario, el Hotel Lincoln se ha convertido en un símbolo más del desgaste del patrimonio urbano habanero y de las dificultades del modelo turístico actual para sostener la conservación de sus instalaciones históricas.
Fuentes: Publicación de DisA y CiberCuba