El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba atraviesa nuevamente una jornada de alta tensión este 8 de junio de 2026, con una disponibilidad muy por debajo de la demanda y un déficit que supera los 2.000 megavatios en el horario pico. Según el más reciente parte de la Unión Eléctrica de Cuba, el país continúa registrando amplias afectaciones durante todo el día, con cortes que en algunos momentos afectan a más de la mitad del territorio nacional.
El sistema eléctrico cubano vuelve a mostrar signos de extrema fragilidad este domingo, con una disponibilidad estimada de apenas 1.035 MW frente a una demanda que alcanza los 3.050 MW en el horario de máxima demanda. Esto genera un déficit de 2.015 MW, lo que se traduce en cortes de energía generalizados que impactan tanto la vida cotidiana como la actividad económica del país.
De acuerdo con el informe de la Unión Eléctrica de Cuba, la afectación real podría llegar a los 2.045 MW en el pico nocturno, lo que significa que aproximadamente el 68 % del sistema eléctrico nacional permanecería sin servicio durante ese período. Esta situación se suma a un escenario que ya se ha repetido en días anteriores, con interrupciones prolongadas incluso fuera del horario pico.
Durante la jornada previa, el sistema registró una afectación máxima de 1.953 MW a las 21:20 horas, manteniendo el servicio interrumpido durante toda la madrugada. A pesar de la incorporación de energía solar, los 54 parques fotovoltaicos del país solo lograron aportar 2.724 MWh, con un máximo de 360 MW en horas de mayor radiación, una cifra insuficiente para compensar el déficit general del sistema.
Las causas principales de esta crisis energética continúan siendo estructurales. Varias unidades termoeléctricas se encuentran fuera de servicio por averías y mantenimiento, incluyendo instalaciones clave como la CTE Antonio Guiteras, la CTE Máximo Gómez y varias unidades de la CTE Ernesto Guevara de la Serna. A esto se suman limitaciones térmicas que afectan otros 295 MW adicionales.
Otro factor determinante es la falta de combustible, que mantiene paralizados 106 grupos de generación distribuida y varias patanas de generación eléctrica, lo que representa una pérdida adicional de más de 1.200 MW. Esta combinación de fallos técnicos y escasez energética ha llevado al sistema a operar con márgenes mínimos de estabilidad.
Expertos y analistas del sector señalan que la crisis no es reciente, sino el resultado de años de deterioro progresivo en la infraestructura energética del país, sumado a problemas de inversión y mantenimiento. Aunque el gobierno ha insistido en la incorporación de energías renovables como solución parcial, los niveles actuales de generación solar aún no logran compensar el déficit estructural del sistema.
En este contexto, los apagones continúan afectando de manera desigual a las provincias, con reportes ciudadanos de cortes que en algunas zonas superan las 20 horas diarias. La situación mantiene en tensión a la población y evidencia la complejidad del panorama energético cubano.
Fuente: UNE