El historiador cubano Aries Cañellas sostuvo en una entrevista con CiberCuba que la situación actual de la isla es “mucho peor” que la que vivía Cuba al finalizar la Guerra de Independencia en 1898, al considerar que el deterioro contemporáneo no tiene siquiera el contexto de un conflicto bélico que lo justifique.
Cañellas señaló que, a diferencia de finales del siglo XIX, cuando el país contaba con una base material e infraestructural que permitió su rápida recuperación, hoy gran parte de esa estructura se encuentra colapsada o destruida. En su opinión, esto hace que el escenario actual sea más grave que el de aquel período histórico.
El historiador citó además datos económicos, como la caída sostenida de la producción azucarera en las últimas décadas. Según referencias de expertos como el economista Elías Amor y reportes de la agencia EFE, la zafra 2022-2023 registró alrededor de 350.000 toneladas, mientras que la de 2024-2025 descendió por debajo de las 150.000, situándose en mínimos históricos.
Cañellas explicó que, tras la Guerra de Independencia, Cuba logró reactivar su economía en pocos años gracias a la existencia de una clase económica con capital e inversiones dispuesta a impulsar la reconstrucción del país, incluyendo acuerdos comerciales con Estados Unidos. Sin embargo, afirmó que ese tipo de actor económico no existe actualmente en las mismas condiciones.
El historiador reconoció que la diáspora cubana podría desempeñar un papel relevante en una futura reconstrucción, aunque advirtió que ese proceso no sería inmediato y dependería de la creación previa de un marco legal adecuado por parte de un eventual gobierno de transición.
En otro plano de su análisis, Cañellas denunció lo que considera una manipulación sistemática de la historia por parte del Estado cubano desde 1959, orientada a consolidar su permanencia en el poder. Según explicó, esta narrativa habría redefinido el lenguaje político y social, excluyendo del concepto de “cubanía” a quienes discrepan del sistema.
También señaló cambios en la representación histórica en los materiales educativos, donde, según su criterio, se habría omitido o distorsionado la complejidad del período republicano previo a 1959, presentándolo de forma parcial para justificar el discurso oficial.
Para el historiador, la historia de Cuba anterior a la Revolución no puede entenderse como un escenario homogéneo de prosperidad o miseria absoluta, sino como una etapa con avances y problemas, cuya complejidad habría sido simplificada en la narrativa oficial.
Fuentes: CiberCuba