Monjas carmelitas suspenden producción de hostias en La Habana por apagones
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 11 de junio de 2026
Los prolongados apagones que afectan a Cuba han obligado a las monjas carmelitas descalzas de La Habana a detener la elaboración de hostias, un elemento esencial para las celebraciones litúrgicas católicas en todo el país. La interrupción, confirmada por la propia comunidad religiosa a través de un comunicado difundido entre sacerdotes y fieles, pone de relieve el impacto que la crisis energética tiene sobre actividades cotidianas e incluso sobre servicios vinculados a la vida religiosa. El monasterio de El Vedado, responsable desde hace décadas de abastecer a parroquias de toda la isla, enfrenta una situación que amenaza con reducir aún más las reservas disponibles mientras la Iglesia busca alternativas para garantizar el suministro.
La crisis energética que atraviesa Cuba ha llegado a uno de los ámbitos menos visibles de la vida cotidiana: la producción de hostias para las celebraciones religiosas. Las monjas carmelitas descalzas de La Habana, encargadas desde hace décadas de elaborar las obleas utilizadas en las misas católicas de toda la isla, anunciaron que han tenido que suspender temporalmente su fabricación debido a la falta de electricidad.
En un mensaje difundido entre miembros del clero y comunidades católicas, las religiosas informaron que los apagones les impiden continuar con el proceso de elaboración. También advirtieron que las existencias disponibles serán distribuidas de manera limitada para intentar garantizar el suministro durante el mayor tiempo posible.
Se trata de la segunda interrupción significativa de la producción en los últimos años. En 2022, la escasez de harina obligó a paralizar temporalmente la fabricación. En esta ocasión, el problema está relacionado directamente con las dificultades del sistema eléctrico cubano, que mantiene extensos cortes de energía en distintas regiones del país.
El monasterio de las carmelitas, ubicado en el barrio habanero de El Vedado, constituye el principal centro de producción de hostias de Cuba. Desde allí se abastece a diócesis, parroquias y comunidades religiosas de diferentes provincias. La elaboración requiere equipos eléctricos para mezclar, cocer y prensar las obleas, por lo que la falta de corriente hace prácticamente imposible mantener la actividad.
Fuentes eclesiales consultadas por distintos medios han señalado que la cantidad de hostias distribuidas a las parroquias ya se ha reducido considerablemente. Ante la situación, sacerdotes y fieles han comenzado a buscar alternativas, entre ellas la adquisición de hostias en el extranjero para ser trasladadas a la isla por viajeros procedentes de Europa y Estados Unidos.
La interrupción también afecta la economía del monasterio, cuya comunidad depende en parte de los ingresos obtenidos mediante la venta de las obleas litúrgicas. Al mismo tiempo, las religiosas enfrentan limitaciones para realizar otras tareas cotidianas debido a los cortes eléctricos.
La situación refleja el alcance de la crisis energética cubana, que no solo impacta en la actividad económica y los servicios públicos, sino también en instituciones religiosas que históricamente han mantenido un funcionamiento discreto y autosuficiente. Mientras continúan los apagones, la Iglesia católica busca fórmulas para garantizar la celebración de las misas y evitar que la escasez de hostias afecte la vida litúrgica de miles de fieles en todo el país.
Fuentes: Vida Cristiana