Matanceros cavan pozos en calles y aceras ante la crisis de agua y la inacción estatal
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 1 de marzo de 2026
En Matanzas, la falta de agua ha llevado a los vecinos de barrios como La Playa a tomar medidas desesperadas: cavar sus propios pozos en patios, aceras e incluso dentro de viviendas. La situación refleja la incapacidad del Estado para garantizar el suministro y la creciente dependencia de recursos subterráneos para sobrevivir.
David, residente de la calle Solís, es uno de los vecinos que decidió perforar un pozo para abastecerse y compartir con quienes no pueden hacerlo. En la circunscripción 43 del Consejo Popular Playa, en octubre de 2025 se contabilizaban 20 pozos, cifra que se duplicó en apenas cuatro meses ante la persistente ausencia del agua. La situación es especialmente grave en zonas como Descanso, Manglar, Levante y Callejón de Collazo, donde las zanjas abiertas en las calles evidencian la desesperación ciudadana.
El sistema de bombeo de El Conde, principal fuente de abastecimiento, ha sufrido constantes roturas desde abril de 2025. La instalación de un motor de menor capacidad estabilizó parcialmente el servicio, pero la distribución sigue siendo intermitente: algunos días hay agua, otros pasan días sin una gota. El flujo depende de un esquema rudimentario que alterna el suministro entre Pueblo Nuevo y La Playa, dejando a muchos vecinos sin agua pese a las denuncias del delegado de la circunscripción, Raúl Castillo, quien incluso supervisa personalmente la apertura de válvulas.
Muchos vecinos recurren a contratistas locales o al llamado método zahorí para localizar agua subterránea. El costo de construir un pozo supera los 200 dólares, un gasto que no todos pueden asumir, y algunos recurren a hacerlo por su cuenta. La ley permite la construcción de pozos rústicos para autoconsumo, pero la práctica generalizada plantea riesgos sanitarios. El doctor matancero Juan Carlos Perdomo Arrier advierte que pozos mal ubicados pueden contaminarse, aumentando la posibilidad de enfermedades como hepatitis A o problemas derivados de arbovirosis.
A la preocupación sanitaria se suman los altos costos del agua transportada: una pipa puede superar los ocho mil pesos en moneda nacional. Para muchos habitantes, la única alternativa segura es perforar y mantener pozos propios, aunque esto no garantiza el suministro constante, ya que extraer agua sin reponerla correctamente puede secar el pozo.
La situación en La Playa y sus alrededores muestra una comunidad que ha trasladado al subsuelo la búsqueda de soluciones que deberían ser responsabilidad institucional. Mientras el sistema de El Conde no funcione con regularidad y estabilidad técnica, los pozos seguirán multiplicándose, reflejando no solo la crisis hídrica, sino también la sequía institucional y sanitaria.
Fuente: Periódico Girón