Fernández de Cossío desprecia ayuda humanitaria de EE.UU. pese a que su familia vive en Estados Unidos
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 6 de febrero de 2026
El diplomático cubano Carlos Fernández de Cossío generó polémica al minimizar públicamente la ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos a las provincias orientales de Cuba, en medio de una profunda crisis económica y energética que afecta a millones de ciudadanos. Según reporta el periodista Mario Pentón, Fernández de Cossío se refirió con desdén a los suministros como “un poco de frijoles, arroz y unas laticas”, restando importancia a los elementos básicos de asistencia que buscan aliviar las necesidades más urgentes de la población.
La crítica se centra en la contradicción del funcionario, cuya familia reside en Estados Unidos, y que, sin embargo, denigra la ayuda enviada desde ese país. Pentón subraya la hipocresía de Fernández de Cossío, señalando que su gobierno ni siquiera ha garantizado el abastecimiento de alimentos a los sectores más vulnerables del oriente cubano, lo que agrava la percepción de desinterés por la población local.
El periodista añade que el régimen cubano ha implementado políticas que perpetúan la escasez de combustible, energía y alimentos, mientras mantiene un discurso público de resistencia y sacrificio, lo que demuestra la desfachatez con la que maneja la crisis. “Con proverbial hipocresía, el gobierno de EE.UU. promete enviar un poco de frijoles, arroz y latas a un grupo de cubanos en las provincias orientales, e incluye lamparitas recargables, mientras somete a todo el país a una guerra económica despiadada que incluye la privación de combustible”, comentó Pentón.
El episodio ha despertado indignación en sectores críticos del país y en la diáspora cubana, que perciben en las declaraciones del diplomático una desconexión total con la realidad de quienes sufren apagones prolongados, falta de alimentos y restricciones básicas para la vida cotidiana.
Analistas independientes consideran que la postura de Fernández de Cossío refleja no solo la arrogancia del régimen, sino también su estrategia de control social: minimizar cualquier ayuda externa mientras obliga a la población a soportar las consecuencias de un sistema que prioriza la supervivencia política sobre el bienestar ciudadano.
La controversia genera un debate sobre la doble moral dentro del gobierno cubano, donde la élite mantiene privilegios y acceso a recursos, mientras el pueblo enfrenta penurias extremas sin alternativas reales.