CUPET hace promesas que no cumple y apuesta por refinar su propio petróleo en medio de la crisis energética
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 15 de mayo de 2026
Funcionarios del sector energético cubano han defendido recientemente la estrategia oficial de potenciar la refinación de crudo nacional y el desarrollo de soluciones tecnológicas internas como vía para enfrentar la profunda crisis eléctrica que atraviesa el país. Sin embargo, las propias explicaciones técnicas ofrecidas en medios estatales vuelven a poner de relieve las limitaciones estructurales del sistema.
Durante una emisión del programa oficial Mesa Redonda, directivos de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) y del Centro de Investigaciones del Petróleo (CEINPET) insistieron en la necesidad de avanzar hacia una mayor soberanía energética mediante la innovación científica local. La propuesta se plantea en un contexto marcado por apagones prolongados y creciente malestar social.
Según explicó el director adjunto de CUPET, Irenaldo Pérez Cardoso, en los últimos cuatro meses la isla ha recibido únicamente un buque de combustible, cuando el consumo mínimo requerido sería de alrededor de ocho mensuales para sostener el sistema energético. El funcionario atribuyó esta escasez al impacto del “bloqueo energético” asociado a la política de Estados Unidos.
No obstante, los propios detalles técnicos expuestos durante el espacio televisivo evidencian la fragilidad del modelo. Pérez Cardoso reconoció que el principal yacimiento del país, Varadero —responsable de aproximadamente el 70% de la producción nacional—, genera un crudo pesado y viscoso que no puede utilizarse directamente. Para su transporte y procesamiento es necesario mezclarlo diariamente con nafta solvente, un insumo que, a su vez, se obtiene del refinado de petróleo importado.
Esta dependencia contradice parcialmente el discurso oficial que presenta el petróleo nacional como base de una autosuficiencia energética inmediata.
A ello se suma otro factor crítico: el alto contenido de azufre del crudo cubano, que en algunos casos supera el 7%, lo que obliga a procesos adicionales de tratamiento y a tecnologías especializadas que el país no siempre posee o puede importar con facilidad.
Los directivos del sector reconocieron también las limitaciones financieras y tecnológicas que enfrenta la industria, en un contexto internacional adverso. “Si hoy resulta casi imposible importar combustible libremente, mucho más complejo es acceder a tecnologías de este nivel”, admitió Pérez Cardoso.
Pese a ello, las autoridades insisten en impulsar proyectos como la termoconversión de crudo, la pirólisis de neumáticos, el aprovechamiento de gases naturales, el desarrollo del hidrógeno y la expansión de biodigestores, presentados como pilares de una transición energética “soberana”.
Sin embargo, estas iniciativas conviven con una realidad inmediata mucho más crítica. Cuba enfrenta déficits eléctricos superiores a los 2.000 MW y apagones que en algunas provincias superan las 20 horas diarias, según reportes recientes.
La crisis energética ha derivado en protestas y cacerolazos en varias regiones del país, especialmente en La Habana, donde la población denuncia además la falta de agua y el deterioro general de los servicios básicos.
Aunque el discurso oficial responsabiliza a las sanciones estadounidenses de la situación actual, las propias declaraciones de especialistas del sector confirman la fuerte dependencia de Cuba de tecnologías, suministros y financiamiento externos, lo que limita cualquier avance sostenible en el corto plazo.
Mientras tanto, el gobierno mantiene su apuesta por soluciones experimentales y proyectos de desarrollo científico, en medio de un sistema eléctrico cada vez más presionado y una población que enfrenta un deterioro creciente de sus condiciones de vida.
Fuentes: Diario de Cuba y Cubadebate