El mercado de divisas en Cuba muestra un desajuste económico cada vez más profundo, con el dólar estadounidense y el euro cotizándose ampliamente por encima de las tasas oficiales fijadas por el Banco Central, reflejo de una crisis monetaria que golpea la vida cotidiana de millones de cubanos.
Según los datos oficiales, el Banco Central de Cuba publica una tasa para el dólar de 455 CUP y para el euro de 541,18 CUP, con la libra esterlina aun más fuerte, situándose en 621,01 CUP por unidad, mientras otras monedas como el dólar canadiense o el yuan también presentan valores específicos dentro del listado oficial.
Sin embargo, estas cifras no reflejan la realidad del mercado en las calles ni el valor que realmente maneja la población y el sector privado en sus transacciones diarias. Podría decirse que es un mercado que vive de quimeras en las que nadie cree.
En contraste, en el mercado informal de divisas —donde ciudadanos y pequeños negocios negocian directamente sin intervención estatal— el dólar se cotiza hoy en 500 CUP, con un incremento de 5 pesos respecto a la jornada anterior, y el euro alcanza 555 CUP, ambas cifras por encima de las tasas oficiales y claramente indicativas de la presión sobre el peso cubano. Además, monedas como el dólar canadiense y el peso mexicano también muestran fluctuaciones al alza en el mercado paralelo, con registros de 335 CUP y 28,36 CUP respectivamente, mientras métodos de pago digitales como Zelle y CLA registran valores también superiores a los oficiales.
La diferencia entre las tasas oficiales y las del mercado no sólo es indicativa de una devaluación persistente del peso cubano, sino que también complica la economía real del país. La brecha amplia entre valores oficiales e informales influye directamente en el costo de bienes y servicios —especialmente en sectores donde la moneda extranjera es esencial para importar insumos, pagar materias primas o incluso fijar precios en tiendas y mercados particulares— y pone de manifiesto la falta de confianza en los instrumentos oficiales de fijación de precios, algo que viene acumulándose desde hace tiempo.
El comportamiento del dólar y el euro se ha vuelto uno de los principales indicadores de la salud económica del país, influenciando decisiones de compra, ahorro, envío de remesas y estrategias comerciales de pequeños y medianos negocios que dependen de divisas para sobrevivir en una economía marcada por la escasez y la incertidumbre. La persistente brecha entre el mercado oficial y el informal muestra un sistema cambiario fragmentado que sigue presionando al peso y, con ello, al bolsillo de la población cubana.
Fuente: El Toque
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