Ulises Toirac y la sagacidad de ponerle humor al desencanto cubano: 'Vamos a avanzar ¿no?'
Redacción de CubitaNOW ~ martes 4 de agosto de 2026
El humorista cubano Ulises Toirac vuelve a recurrir a la ironía para retratar el cansancio, la frustración y el desconcierto que atraviesan a muchos cubanos ante la crisis económica y energética en La Habana. En un texto cargado de sarcasmo, cuestiona las promesas oficiales de recuperación, el impacto de los apagones y las dificultades que enfrenta Cuba para conseguir el financiamiento necesario para reactivar su deteriorada infraestructura. Entre bromas, referencias a las medidas anunciadas por el Gobierno y una evidente fatiga personal, Toirac convierte el humor en una forma de expresar su desencanto con una realidad que, según deja entrever, parece prolongarse sin una salida clara.
Toirac expresó su cansancio y frustración ante la situación económica y energética que atraviesa Cuba, en un comentario en el que mezcla humor negro, sarcasmo y crítica a las decisiones de las autoridades.
El artista comienza vinculando la situación con la entrada en vigor de las medidas anunciadas por el Gobierno cubano y con las recientes sesiones del Palacio de las Convenciones. Con su habitual tono irónico, cuestiona los resultados de esos anuncios mientras describe las interrupciones del servicio eléctrico.
“Y en saludo a la puesta en vigor de las (dicen que 100) medidas de la VAQLCDRQCDADVYR (...) y al gasto del gran consumidor energético Palacio de las Convenciones para sesiones unánimes que no cambiaron lo que se sabía de antemano, la UNE dice presente con dos desconexiones festivas y destimbalantes”, escribió.
El humorista también incorpora al clima como otro elemento de una jornada particularmente complicada: “Alegremente se sumó a la celebración el clima, pa poner la cosa bien en alto. Y no quedó títere con cabeza. No se cayó, la regá por piso ha sido épica”.
En medio de ese escenario, Toirac recupera una de las expresiones recurrentes del discurso oficial: “Vamos a avanzar”, ¿no?
Su reflexión se dirige después hacia uno de los principales problemas de la economía cubana: la falta de recursos para recuperar el sistema energético y reactivar la producción. “La economía cubana necesita (...) financiamiento para poder emprender pasos reales, o sea, para recuperar en primer lugar su área energética y luego levantar industrias”, sostiene.
El humorista enfatiza que no se trata de pequeñas cantidades de dinero, sino de una inversión considerable: “Mucho dinero. Mucho cantidad. No una mierdita. Dinero conco”.
A continuación, Toirac plantea las dificultades que, a su juicio, tiene Cuba para acceder a nuevos recursos financieros debido tanto a su situación frente a los mecanismos financieros internacionales como a su historial de impagos. En ese contexto, cuestiona la posibilidad de que aparezcan inversores dispuestos a asumir grandes riesgos.
“De manera que los dueños del verdadero melón a nivel mundial no van a arriesgar un puto centavo”, afirma.
La referencia a la canción de Pablo Milanés —“el tiempo pasa...” — refuerza la sensación de espera prolongada que atraviesa todo el texto.
Pero es hacia el final cuando el cansancio del propio Toirac se vuelve más evidente. El humorista ironiza sobre quienes mantienen una confianza incondicional en que la situación terminará resolviéndose y se pregunta si debería sumarse a ese optimismo.
“¿Algún adventista del Templo ‘Vamoasalirdeesta’ puede explicar por favor, la manera?”, pregunta.
Y añade, con evidente sarcasmo: “Quisiera meterme en la congregación pero la lógica me lo impide”.
La frase final resume el estado de ánimo que atraviesa su publicación: “Deseo taaaaaanto ser fanático que lloro durante los apagones. Es decir, to el puto tiempo. Deshidratao toy”.
Así, mediante la exageración y el lenguaje coloquial, Toirac convierte el cansancio provocado por los apagones y la crisis económica en una crítica mordaz a las expectativas de recuperación. Su mensaje contrapone las promesas de avance con una experiencia cotidiana marcada por la falta de electricidad, el calor y la incertidumbre económica.
Fuente: Ulises Toirac