Tres años sin juicio: una madre clama por la libertad de su hijo
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 1 de agosto de 2026
Una madre denuncia que su hijo lleva tres años en prisión sin juicio y cuestiona la actuación de su abogado. En un mensaje marcado por la angustia, reclama el debido proceso, teme por el deterioro de su hijo y pide libertad para otros presos en circunstancias similares.
“Un día en la cárcel, cuenta”. Con esa convicción, una madre expone desesperación que vive desde que su hijo fue encarcelado hace tres años y, según relata, continúa privado de libertad sin haber recibido un juicio.
La mujer recuerda que, cuando su hijo cayó preso, buscó asistencia legal. Estudió tres años de Derecho movida por la idea de “salvar al mundo” y que siempre ha visto al abogado como alguien capaz de ofrecer soluciones, tranquilidad y sosiego cuando todo parece perdido.
Sin embargo, afirma que durante estos tres años el abogado apenas habría visitado a su hijo una vez y cuestiona su participación en el proceso. Señala que, durante un juicio suspendido, ni siquiera pudo escuchar la voz de su hijo y se pregunta qué argumentos pudieron presentarse para favorecerlo, entre ellos sus responsabilidades familiares o su comportamiento en prisión.
La madre también denuncia lo que considera una falta de garantías y asegura que a su hijo se le ha negado reiteradamente el debido proceso. Su preocupación aumenta por el estado emocional que atribuye a su hijo.
El relato incluye una comparación dolorosa: mientras para muchas personas el sábado representa descanso, para los familiares de un preso la preocupación no tiene días libres.
La autora admite encontrarse “al borde del abismo”. Dice que evalúa cambiar de abogado, aunque reconoce las dificultades económicas que implica empezar de nuevo. También destaca el trabajo de abogados de oficio y recuerda que una de ellas logró detener un juicio por un tecnicismo relacionado con la fiscalía.
Al final, su mensaje se convierte en una petición colectiva: libertad para su hijo, para sus compañeros de causa y para todos los presos a quienes, afirma, no se les haya garantizado el debido proceso. “Confío en Dios”, escribe, aferrándose a esa esperanza.
Fuente: Dulce María Sotolongo