Supermax: la empresa extranjera que operaba en silencio en el corazón logístico de La Habana
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 4 de febrero de 2026
El medio digital de La Tijera se hace eco de un hecho altamente llamativo y preocupante: Supermax ha retirado todas sus naves, contenedores, camiones y personal del área de Ciudad Libertad, en La Habana.
Supermax fue una de las empresas extranjeras más visibles en el entramado comercial de Cuba durante los últimos años, especialmente en el sector de alimentos y bienes de consumo. Aunque su presencia operativa se hizo notar en varias zonas estratégicas de La Habana, su funcionamiento siempre estuvo rodeado de hermetismo, contratos poco transparentes y una relación estrecha con entidades estatales.
Supermax S.A. es una empresa de origen panameño, vinculada al empresario cubanoamericano Carlos Cancio Iglesias, conocido por haber sido fundador de la empresa Cancio Food y por su cercanía con estructuras oficiales del Estado cubano. A diferencia de otros actores del exilio empresarial, Cancio optó por una estrategia de colaboración directa con el régimen, lo que le permitió operar en sectores vedados para la mayoría de los cubanos y empresas privadas nacionales.
La compañía se especializaba en la importación, almacenamiento y distribución de alimentos y productos básicos, muchos de ellos destinados a tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), al turismo, a cadenas estatales y, en algunos casos, a programas de abastecimiento institucional. Entre los productos que manejaba se encontraban arroz, pollo, aceite, granos, conservas, bebidas, productos congelados y otros insumos de alta demanda en un país marcado por la escasez crónica.
Supermax no funcionaba como un supermercado abierto al público cubano de a pie. Su rol era mayormente logístico y mayorista. Operaba grandes naves industriales, contenedores refrigerados, flotas de camiones y almacenes estratégicamente ubicados en zonas portuarias y militares, como el área de Ciudad Libertad. Desde allí se realizaba la distribución hacia distintos destinos controlados por el Estado o empresas mixtas.
Durante años, la empresa fue vista por muchos como un símbolo de las asimetrías del modelo económico cubano: mientras la población enfrentaba colas, desabastecimiento y precios inalcanzables, Supermax almacenaba grandes volúmenes de alimentos bajo custodia estatal, con acceso a infraestructura, combustible y permisos imposibles para cualquier emprendedor nacional.
La retirada repentina de sus operaciones de Ciudad Libertad —sin comunicado oficial ni explicación pública— despierta interrogantes legítimas. ¿Se trata de una reubicación logística, una ruptura contractual, un decomiso o un reordenamiento impuesto desde el poder? En un país donde la información se maneja como secreto de Estado, el silencio no tranquiliza: alimenta sospechas.
Lo cierto es que Supermax no era solo una empresa más. Era una pieza clave en la cadena de suministro controlada por el régimen. Y cuando una pieza así desaparece de la noche a la mañana, el vacío que deja no es solo físico, sino profundamente político y social.
Y como dice La Tijera... "Todo desapareció. No hay contenedores, no hay camiones, no hay trabajadores, no hay naves operativas. Como si nunca hubieran estado allí. ¿Qué pasó en la madrugada?, ¿Hubo decomisos?, ¿Ruptura con el régimen?, ¿Reubicación forzada?, ¿Otra operación oscura de la dictadura?... El silencio oficial es total, como siempre cuando hay algo que esconder".