Rostros y nombres de la tragedia en Texcoco; así eran los cubanos que murieron en México
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 12 de enero de 2026
La ilusión de un futuro mejor terminó en tragedia para cuatro cubanos que habían salido de la Isla con la esperanza de rehacer sus vidas. Un escape de gas en una vivienda de Texcoco, en el Estado de México, les arrebató la vida, dejando una herida profunda en sus familias y en la comunidad migrante que comparte el mismo camino incierto.
Entre las víctimas se encontraban dos profesionales de la salud, un trabajador migrante y un niño de apenas ocho años. No se trataba solo de una familia más en tránsito, sino de personas que, como tantas otras, apostaron por salir de Cuba para poder sostener a los suyos y aspirar a una vida digna.
Iliet Ramírez Sardiñas, doctora cubana de 36 años, David Martínez Guerrero, médico de 34 años; Osmany Cedeño, migrante cubano que residía con ellos; y Abraham, hijo de IlIet, un niño de ocho años son los cubanos fallecidos.
El accidente, presuntamente provocado por el mal funcionamiento de un calentador de agua, ocurrió en silencio, sin darles oportunidad de reaccionar.
Vecinos alertaron a las autoridades al percibir el fuerte olor a gas y la ausencia de movimiento en la casa. Cuando Protección Civil logró entrar, ya era demasiado tarde. La noticia corrió rápido entre los cubanos residentes en la zona, que se volcaron en mensajes de dolor, incredulidad y apoyo a los familiares.
Las redes sociales se llenaron de despedidas. Parientes y amigos recordaron a las víctimas como personas trabajadoras, solidarias y llenas de planes. El pequeño, cuya muerte ha conmovido especialmente, se convirtió en símbolo del costo más cruel de la migración: la infancia truncada por decisiones que los adultos toman empujados por la necesidad.
Para muchos, esta tragedia no puede separarse del contexto que obliga a miles de cubanos a abandonar su país. Profesionales que no logran vivir de su salario, padres que no ven futuro para sus hijos, jóvenes que prefieren arriesgarlo todo antes que resignarse. México, para muchos, es solo una escala en el intento de llegar a Estados Unidos, pero también se ha convertido en un punto de espera prolongada, marcado por trámites, incertidumbre y condiciones precarias.
En medio del dolor, la comunidad se ha organizado para acompañar a las familias, rendir homenaje a los fallecidos y recaudar apoyo con el fin de repatriar los cuerpos, evitando la cremación para que puedan recibir sepultura junto a los suyos. Es un gesto de humanidad que intenta aliviar, aunque sea un poco, la carga de un duelo que se vive lejos de casa.
Mientras las autoridades continúan investigando las causas exactas del escape de gas, el hecho deja una pregunta que resuena con fuerza: ¿cuántas tragedias más serán necesarias para que se comprenda el precio real que pagan quienes migran empujados por la desesperación? Esta no es solo la historia de un accidente doméstico, es el retrato de un drama mayor, donde la búsqueda de esperanza termina, demasiadas veces, en luto y silencio.
Fuente: CubaEnMiami.com