Reflexiones y dolor de un exiliado desde los ojos del actor Jorge Ferdecaz
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 31 de enero de 2026
¿Quién no recuerda al actor Jorge Ferdecaz en sus múltiples apariciones en la pantalla chica, uno de los tantos que optó por el camino del desarraigo?Jorge Ferdecaz es además, un escritor, pensador y comentarista que reflexiona sobre la realidad social y política de Cuba desde la perspectiva de alguien que vive fuera de la Isla. A través de sus textos, combina experiencias personales, emociones profundas y análisis crítico, aunque reconoce no ser sociólogo ni analista político formal. Su obra se caracteriza por una mezcla de memoria afectiva, crítica social y humor, mostrando su vínculo íntimo con Cuba y los cubanos, así como sus sentimientos de culpa, nostalgia y solidaridad hacia quienes permanecen en la isla.
Ferdecaz comparte en su escrito una reflexión intensa sobre Cuba y la vida de los cubanos, combinando memoria personal, crítica social y emociones profundas.
"Yo que siempre he dicho lo mío a tiempo y sonriente, hoy que los ´laguers´ se están calentando, no me voy a traicionar. Seguramente es simplista mi juicio sobre Cuba, los cubanos y el punto al que hemos llegado; a fin de cuentas estoy muy lejos de ser sociólogo, analista político o máster en relaciones internacionales .
"Hoy, con 55 cumplidos, las luces que cargo son menos que las que me hubiera gustado acopiar y mi cerebro sigue llegando tarde porque hoy, como cuando tenía 20, es el pecho quien manda, y duele, duele mucho que sea en aurículas y ventrículos donde se deciden cosas importantes para el hombre que yo soy.
"No hay nada que hacer al respecto, a estas alturas, intentar ser lo que no soy, va a salir mal, atreverme al simulacro, eso, solo resultaría en no poder mirar a los ojos de mi hija sin culpas, y no, eso no me lo voy a permitir . Alrededor de 1 882 presos políticos hay en las cárceles cubanas, y yo aquí desde mi iPhone, Alina Bárbara López Hernández, en Cuba, sin un segundo de paz, yo aquí, con el aire en 69, Jenny Pantoja Torres en Cuba y más grande mientras más asediada".
A sus 55 años, Ferdecaz enfatiza el dolor que siente ante la realidad política y social de Cuba, especialmente respecto a los presos políticos. Menciona que alrededor de 1,882 cubanos se encuentran encarcelados por razones políticas, y describe cómo esta realidad lo afecta emocionalmente desde la distancia, mientras observa la vida cotidiana de otros cubanos que también enfrentan las dificultades del país. Ferdecaz alterna entre lo personal y lo colectivo, compartiendo cómo los recuerdos de su juventud y del castrismo en el poder le generan un sentimiento de culpa por no haber estado a la altura de las circunstancias en su tiempo.
Refleja un profundo vínculo afectivo con los cubanos y con su patria, aunque se considera un “cobarde” por haber vivido fuera de Cuba. A través de su narrativa, muestra admiración y respeto por quienes permanecen en la Isla y luchan por sus derechos, a la vez que reconoce sus propias limitaciones y contradicciones. La cotidianidad de su vida fuera de Cuba, desde actividades simples como preparar café o celebrar cumpleaños, se entrelaza con la conciencia política y social de la situación cubana, creando un contraste entre lo íntimo y lo colectivo.
Ferdecaz también utiliza el humor y la ironía para hacer más llevaderas las reflexiones sobre la política y la vida en Cuba. A través de referencias personales y anécdotas, consigue que el lector conecte con su perspectiva, que combina melancolía, rabia, nostalgia y amor por la patria. Su texto termina con un grito de solidaridad y esperanza: un llamado a la libertad para todos los presos políticos y a la valoración de los cubanos que mantienen viva la identidad y el espíritu de la nación, recordando que ellos son, en última instancia, la verdadera Cuba.
El escrito de Jorge Ferdecaz es un testimonio que mezcla memoria, crítica y emoción, un recordatorio del costo humano de la política y de la persistencia de la esperanza y el amor por la patria desde la distancia.