Descarga gratis nuestra App

Asfixia energética, sanciones globales y contactos internos, estrategia de Trump para Cuba

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 23 de febrero de 2026

Article feature image

Desde comienzos de 2026, la política de Washington hacia Cuba ha entrado en una fase extraordinariamente intensa, con una combinación de sanciones duras, medidas económicas y diplomacia silenciosa diseñada para presionar al régimen de La Habana y, según funcionarios estadounidenses, fomentar una transición pactada sin un colapso violento. Las acciones forman parte de la estrategia de la administración del presidente Donald Trump para debilitar el aparato estatal cubano y aumentar la presión interna y externa sobre el gobierno liderado por Miguel Díaz‑Canel.

El punto neurálgico de esta estrategia es el bloqueo energético que afecta directamente al suministro de combustibles en la isla. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la interrupción definitiva de los envíos de petróleo desde Caracas, Cuba —que depende de importaciones para cubrir alrededor de dos tercios de sus necesidades energéticas— se encuentra al borde de un desabastecimiento crítico.

En enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva declarando que la situación con respecto a Cuba constituía una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad estadounidense, habilitando la imposición de aranceles adicionales a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba.

Esta medida no solo apunta a desincentivar el flujo de hidrocarburos hacia la Isla, sino que ha tenido efectos políticos en terceros países que, bajo presión, han dejado de enviar combustible para evitar sanciones comerciales.

Además, la presión va más allá de terceros países pues alcanza a navieras, aseguradoras, intermediarios financieros y puertos que faciliten cargamentos. Por ejemplo, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó el petrolero Ocean Mariner, que transportaba 84,579 barriles de fueloil colombiano con destino en Cubala, seña inequívoca de que el bloqueo energético va en serio.

Las consecuencias en la vida cotidiana de los cubanos son ya palpables: cortes de energía prolongados, escasez de combustible para transporte y producción, impacto severo en servicios básicos como atención sanitaria y agricultura, y parálisis parcial de sectores clave como el turismo. Según el ministro de Salud cubano, la crisis energética ha llevado al sistema sanitario “al límite”, con hospitales sin combustible para su funcionamiento normal y miles de pacientes en riesgo debido a la falta de energía para tratamientos críticos.

Adicionalmente, la escasez de combustible y la prolongación del apagón han afectado gravemente a la industria turística, uno de los pilares económicos de la isla. Aerolíneas han suspendido rutas, hoteles han cerrado temporalmente y comunidades enteras dependen cada vez más de medidas de racionamiento.

Aunque el componente coercitivo es evidente, la administración estadounidense también sostiene que busca preparar un “día después” responsable en caso de cambio político. El encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, ha confirmado que existen contactos discretos con ciertos individuos dentro del régimen cubano, explorando posibles interlocutores que puedan jugar un papel en una transición ordenada. El objetivo declarado no es un vacío de poder sino una salida pactada que evite una crisis humanitaria o una migración masiva hacia el sur de Florida.

La estrategia estadounidense ha suscitado reacciones diversas a nivel internacional. Algunos gobiernos latinoamericanos y organizaciones han pedido diálogo y moderación, mientras otros denuncian que las sanciones violan normas del derecho internacional y agravan el sufrimiento de la población civil.

Lo que está en juego es la capacidad del Estado cubano para sostener su economía básica frente a una presión externa intensificada y la posibilidad de que, por primera vez en décadas, se produzca un giro político significativo en la isla. El mundo observa —con aliados como Rusia y China atentos— cómo evolucionan las tensiones entre una política de máxima presión y las realidades sociales y económicas de un país profundamente afectado por décadas de embargo y crisis interna.

Fuente: Reuters - Euronews


Recomendado para ti

Tambien te puede interesar