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“Necesito que el Papa nos ayude”, desgarradora súplica de una madre cubana por su hijo preso político

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 21 de febrero de 2026

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El expreso polìtico José Daniel Ferrer y otros activistas, unidos por los derechos humanos en Cuba, viene denunciado repetidamente la situación de presos políticos en la Isla, destacando casos como el de Ibrahim Domínguez Aguilar, quien fue condenado tras las protestas del 11 de julio de 2021. El entorno judicial y carcelario en Cuba ha sido señalado por organizaciones de derechos humanos como especialmente duro con disidentes, incluyendo largas condenas por cargos como “desórdenes públicos” o “desacato”.

En este contexto, una madre cubana ha alzado su voz con desesperación, dejando de lado formalismos y apelando directamente a la comunidad internacional y a la figura del Papa para intentar salvar a su hijo de lo que considera un destino injusto y peligroso.

La madre de Ibrahim, Mercedes Aguilar, ha relatado cómo su hijo fue brutalmente agredido dentro de la prisión de Boniato en Santiago de Cuba por parte de otros reclusos, presuntamente por órdenes de oficiales del penal, tras comentarios críticos hacia el régimen. Cuando ella acudió a la Fiscalía Militar a solicitar una investigación sobre esta golpiza, asegura que fue ignorada y engañada sobre el trámite del caso.

"En Boniato siempre hay preso muriendo, cuando no es uno es otro" asevera la anciana.

Su declaración refleja no solo el dolor de una madre, sino la frustración de familiares de numerosos presos políticos que enfrentan mecanismos estatales que, según denuncian, no protegen ni investigan abusos cometidos dentro de cárceles cubanas. Este reclamo de justicia se ha repetido en otros casos documentados por medios y organizaciones que llaman la atención sobre las condiciones difíciles y la represión que enfrentan disidentes y presos de conciencia en la Isla.

En medio de este panorama, Mercedes no se limita a describir hechos; eleva una petición directa y emotiva: “Necesito que el Papa nos ayude”. Esta súplica llama a la figura del pontífice como un símbolo de autoridad moral y defensor de la dignidad humana, apelando a su capacidad de influir sobre gobiernos, instituciones e incluso sobre la opinión pública global.

La elección de dirigirse al Papa no es fortuita. La Iglesia Católica ha mantenido históricamente cierta influencia en cuestiones de derechos humanos y ha mediado en procesos complicados en distintos países, incluso entre gobiernos cerrados y movimientos civiles. Aunque en Cuba la Iglesia ha tenido una relación compleja con el Estado, las voces de víctimas y familiares esperan que el líder de la Iglesia católica pueda no solo escuchar sino actuar como protector de personas vulnerables.

Esta súplica de una madre refleja, en esencia, la desesperanza de muchas familias que ven a sus seres queridos sufrir dentro del sistema penal cubano, sin acceso a mecanismos efectivos de justicia o reparación. Más que una petición individual, su reclamo resuena como un grito colectivo de quienes ansían que la atención del mundo y de líderes globales como el Papa se vuelvan hacia las violaciones de derechos humanos en Cuba.

Del perfil de José Daniel Ferrer


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