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Miles de trabajadores abandonados tras derrumbe del turismo y la crisis energética en Cayo Santa María

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 21 de febrero de 2026

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El cierre masivo de hoteles en Cayo Santa María, provincia de Villa Clara, ha dejado al descubierto una realidad que ya no puede maquillarse: el modelo turístico estatal atraviesa una crisis profunda que está siendo pagada, una vez más, por los trabajadores. Más de 7,000 empleados del sector denuncian haber quedado sin salario ni respaldo efectivo tras el cese de operaciones en casi todas las instalaciones del polo, muchas de ellas administradas por el conglomerado militar Gaviota.

La medida, según los afectados, los envió a sus casas bajo la figura de “interrupción laboral”, sin garantías reales de ingreso. Para miles de familias que dependen exclusivamente del turismo en ese enclave —donde no existen alternativas privadas significativas ni tejido empresarial independiente— el golpe ha sido devastador. El único hotel que permanece operando es el Paradisus Los Cayos, mientras el resto cerró tras la cancelación de vuelos, principalmente desde Canadá, uno de los mercados emisores más importantes para Cuba.

Detrás del desplome turístico hay un factor estructural que el Gobierno no ha logrado resolver: la crisis energética. La escasez de combustible y los apagones constantes han deteriorado la operatividad hotelera, afectando servicios básicos y generando incertidumbre en aerolíneas y turoperadores. La situación del petróleo en el país es crítica; la caída de suministros desde aliados tradicionales y la incapacidad interna para estabilizar la generación eléctrica han provocado un efecto dominó que impacta directamente en el turismo, considerado durante años la principal fuente de divisas.

Mientras las autoridades hablan de “reubicaciones laborales” en otros municipios, muchos trabajadores aseguran que esas plazas no son viables por falta de transporte, bajos salarios o simplemente inexistencia real de vacantes. En la práctica, denuncian abandono.

La dependencia de un modelo centralizado, controlado por estructuras militares y sin espacio para la diversificación económica, deja a estos empleados atrapados en un sistema que no ofrece alternativas cuando colapsa.

El caso de Cayo Santa María no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis más amplia: un país con infraestructura envejecida, sin combustible suficiente y sin una estrategia clara para sostener su industria clave. Mientras el discurso oficial insiste en la resistencia y la planificación, miles de trabajadores enfrentan una realidad inmediata: cuentas por pagar, familias que mantener y un futuro incierto en medio de una economía que no encuentra salida.

Fuente: 14 y medio - OnCuba


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