Médico en Holguín termina de cajero para poder sobrevivir
Redacción de CubitaNOW ~ martes 29 de septiembre de 2026
Un médico cubano, doctor Glen Ronal Tamayo Valdés, cuenta cómo las dificultades económicas y las decisiones administrativas que afectan su ubicación laboral lo llevaron a desempeñarse como cajero en una empresa privada, pese a que asegura mantener intacta su vocación por la salud. En su testimonio, describe el contraste entre querer ejercer su profesión y no poder asumir los costos de trasladarse diariamente a un municipio ubicado a decenas de kilómetros de su vivienda.
"Me pusieron a elegir: entre viajar y vivir, entre ser médico y comer”, relata, mientras espera una nueva oportunidad para regresar a un hospital.
La escena comienza con una pregunta aparentemente sencilla: alguien lo reconoce trabajando como cajero en una empresa privada y, sorprendido, quiere saber si dejó de trabajar en el sector de la salud.
La respuesta, sin embargo, encierra una historia de dificultades económicas, decisiones laborales y una profesión que el protagonista asegura no haber abandonado.
“Yo no he dejado nada”, afirma Tamayo Valdés. Explica que fue colocado ante una disyuntiva que considera imposible: “entre viajar y vivir, entre ser médico y comer”.
Según su relato, fue enviado a trabajar a un municipio situado a decenas de kilómetros de su casa, mientras a unos 500 metros de su vivienda existe un hospital que, asegura, enfrenta una falta de especialistas.
El costo del traslado terminó convirtiéndose en una barrera. “¿Por qué tengo que gastar en transporte diario 5 000 pesos, si me pagan solo 10 000 en un mes?"
La situación lo llevó a buscar otra fuente de ingresos. Pero insiste en que trabajar fuera de un hospital no significa haber renunciado a la medicina.
“¿Acaso hay que trabajar en algo más para poder trabajar en salud?"
El profesional asegura que aceptó las disposiciones laborales que le fueron impuestas y que continúa dispuesto a regresar a ejercer. “Yo acepté su regulación. Yo quiero trabajar en salud. Mañana mismo, si me llaman”.
Mientras espera una solución, continúa detrás de una caja registradora. Dice que necesita cubrir sus necesidades básicas, pero también recuperar aquello que le daba sentido a su trabajo: “quiero llegar a mi casa y contarle a mi familia el bien que hice a alguien, lo útil que fui”.
Su testimonio termina convertido en una declaración de identidad profesional. “Extrañando lo que fui, lo que soy y lo que seré siempre. Porque eso NADIE ME LO PUEDE QUITAR”.
Y mientras espera volver a un cuerpo de guardia, confiesa que sigue observando a quienes llegan hasta él con los ojos de un médico: “buscándole en el rostro, en las manos, en los ojos los signos de alguna patología desconocida por él”.
Fuente: Glen Tomas Tamayo