La diáspora cubana frente a su primera gran prueba: invertir en la Isla sin garantías claras
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 9 de abril de 2026
Aunque Cuba abrió oficialmente la puerta a inversiones de sus emigrados, los expertos alertan que la falta de certezas jurídicas y la profunda crisis económica plantean un escenario complejo para quienes quieran apostar capital desde el exterior. La oportunidad está sobre la mesa, pero el riesgo es real.
El viceprimer ministro de Cuba y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez‑Oliva Fraga, detalló que los cubanos residentes en el extranjero podrán, por primera vez, invertir en empresas privadas dentro de Cuba y asociarse con actores económicos locales bajo la Ley 118 de Inversión Extranjera. Esto elimina la barrera que antes restringía ese tipo de inversiones solo a quienes tenían residencia efectiva en el país.
Según la versión oficial, la apertura tiene como objetivo “propiciar la participación del capital extranjero en el desarrollo económico y social” y ofrecer un espacio diferente para que la diáspora colabore en sectores productivos de la isla. Esto va desde la creación de empresas privadas y asociaciones con mipymes, hasta la participación en instituciones financieras, fondos de inversión y proyectos agrícolas con acceso a usufructo de tierras.
Medios internacionales como El País señalan que estas decisiones se enmarcan en un contexto de crisis prolongada para la economía cubana y tensiones políticas, incluida una negociación tácita con Estados Unidos para aliviar sanciones y atraer capital.
Para muchos emigrados —especialmente aquellos en países como Estados Unidos— esta noticia podría representar una oportunidad de participar en la economía de su país de origen sin tener que renunciar a su vida en el extranjero. Sin embargo, organizaciones y analistas independientes han destacado que las condiciones legales y económicas todavía ofrecen poca seguridad real. Preguntas sobre la protección de inversiones, riesgos de nacionalización o falta de claridad en la normativa siguen siendo motivo de debate entre expertos y potenciales interesados.
Adicionalmente, la apertura a inversiones desde la diáspora se produce mientras Cuba enfrenta uno de sus peores momentos económicos en décadas, con escasez de combustible, apagones y una presión constante sobre su sistema productivo y financiero.
Pérez‑Oliva ha insistido en que “las puertas de Cuba están abiertas”, no solo para pequeños emprendimientos, sino también para inversiones significativas en sectores estratégicos. No obstante, el diálogo sobre garantías jurídicas y mecanismos claros de protección para los inversores emigrados continúa siendo una cuestión crítica para generar confianza real en estos cambios.
Fuentes: On Cuba News