Descarga gratis nuestra App

La crisis eléctrica se agrava y no hay salida inmediata - trabajadores de Renté

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 12 de febrero de 2026

Article feature image

A más de un año de que empleados de la Termoeléctrica "Antonio Maceo", conocida como Renté, alertaran sobre la posibilidad de un colapso energético en el país, nuevos testimonios desde el interior de la planta dibujan un panorama todavía más sombrío. Lo que entonces fue negado por voceros oficiales hoy, según describen trabajadores activos, se siente como una realidad instalada: el Sistema Electroenergético Nacional opera al límite, sin margen técnico ni recursos suficientes para una recuperación cercana.

Obreros que se desempeñan en áreas clave de generación —la llamada “zona caliente”— aseguran que las tres unidades disponibles funcionan con equipos envejecidos y sometidos a constantes remiendos. La capacidad real de producción dista mucho de la demanda nacional. En las últimas semanas, relatan, la generación apenas ha superado los 1 200 megawatts diarios, con jornadas en que el sistema corre el riesgo de descender a niveles aún más críticos. Esas cifras resultan insuficientes para sostener de manera estable la actividad económica, los servicios y la vida doméstica en el país.

A la fragilidad técnica se suma la inestabilidad en el suministro de combustible. Los motores de respaldo, que deberían aliviar los déficits en horarios pico, solo pueden operar durante pocas horas en la noche debido a la escasez. El resultado es un esquema de apagones prolongados que afecta tanto a centros productivos como a comunidades enteras.

Los trabajadores señalan que la raíz del problema no es reciente. Hablan de años de falta de mantenimiento profundo, inversiones postergadas y dependencia de recursos externos que nunca fueron sustituidos por un plan sostenible de modernización. Hoy, explican, muchas piezas deben adaptarse o reutilizarse ante la imposibilidad de contar con repuestos nuevos.

El sistema, dicen, “sobrevive a base de inventiva”, pero sin garantías de estabilidad.

El desgaste no es solo mecánico. Dentro de la planta se percibe desmotivación. Salarios que no compensan el riesgo, dificultades de transporte para llegar al centro laboral y una sensación de abandono institucional pesan sobre el colectivo. Algunos trabajadores describen un ambiente de agotamiento acumulado, donde sostener la generación diaria se convierte en una tarea cada vez más incierta.

Mientras tanto, las visitas oficiales y los comunicados optimistas contrastan con lo que, según estos testimonios, ocurre en las calderas y turbinas. Desde dentro, la evaluación es clara: sin inversiones reales y sin combustible estable, el sistema no puede garantizar estabilidad. Lo que comenzó como advertencia técnica se ha transformado, para quienes operan las máquinas, en una crisis estructural cuyo desenlace aún no se vislumbra.

Fuente: Yosmany Mayeta


Recomendado para ti

Tambien te puede interesar