Un oficial de la aviación venezolana reveló cómo EEUU desmanteló la defensa aérea para capturar a Maduro
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 25 de enero de 2026
Un alto oficial de la aviación venezolana explicó cómo las fuerzas militares de Estados Unidos lograron desmantelar el sistema de defensa aérea que protegía Caracas durante la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero.
Según el testimonio, la denominada Operación Resolución Absoluta fue el resultado de meses de preparación, que incluyeron guerra electrónica, inteligencia de señales, ataques de precisión y operaciones de supresión de defensas aéreas, lo que permitió abrir un “corredor seguro” para la entrada y salida de helicópteros con fuerzas especiales.
El militar, que pidió mantener el anonimato, aseguró que la aparente facilidad con la que fue neutralizada la defensa aérea venezolana no fue producto de un solo fallo, sino de una combinación de debilidades estructurales, errores doctrinales y deficiencias humanas dentro del sistema militar.
De acuerdo con el oficial, antes de la operación principal, Estados Unidos realizó una extensa fase de recolección de firmas radioeléctricas, lo que permitió construir un mapa detallado del funcionamiento de los radares y sistemas antiaéreos venezolanos.
Esta fase incluyó el uso de plataformas aéreas, drones, satélites y aeronaves especializadas en inteligencia electrónica, lo que permitió identificar patrones de emisión, frecuencias, modos de operación y vulnerabilidades críticas.
“El sistema de defensa aérea venezolano emitía de forma predecible, con escasa rotación de modos y sin una doctrina efectiva de control de emisiones”, explicó el militar. Esto facilitó que los sistemas estadounidenses identificaran y “desnudaran” electrónicamente cada radar, incluso antes del inicio de los ataques.
El oficial detalló que el corredor aéreo hacia Caracas estaba protegido por un sistema multicapa que incluía baterías de misiles de medio alcance Buk-M2E, sistemas portátiles Igla-S y artillería antiaérea como las ZU-23.
Sin embargo, estas posiciones fueron atacadas de forma selectiva. Entre los puntos afectados mencionó:
La Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota).
Instalaciones en Higuerote, clave para el acceso aéreo a Caracas.
Posiciones en La Guaira y la Meseta de Mamo.
Estos ataques permitieron degradar la red integrada de defensa aérea, creando un entorno de bajo riesgo para la inserción de helicópteros con unidades de fuerzas especiales.
Uno de los factores decisivos, según el testimonio, fue el uso intensivo de guerra electrónica para interferir, engañar y degradar los sensores venezolanos.
“Los ataques no solo fueron físicos, también electrónicos. Se redujo la efectividad de los radares y sistemas de mando y control, creando un espacio aéreo prácticamente abierto para las fuerzas estadounidenses”, afirmó.
Esto permitió que helicópteros de asalto transportaran unidades de elite, como fuerzas especiales, sin enfrentar una respuesta coordinada por parte de la defensa venezolana.
El oficial también se refirió a los radares de origen chino utilizados por Venezuela, incluidos modelos como el JYL-1 y el avanzado JY-27A.
Aunque algunos de estos sistemas son de tecnología moderna, aseguró que su efectividad fue limitada por varios factores:
Versiones de exportación con capacidades reducidas.
Limitaciones en la agilidad de frecuencia y en los modos de contramedidas electrónicas.
Librerías de amenazas desactualizadas.
Falta de integración real entre radares, guerra electrónica y centros de comando.
“La defensa aérea funcionaba como una colección de sensores aislados, no como una red adaptativa”, explicó. Esto permitió que Estados Unidos neutralizara radar por radar, en lugar de enfrentarse a un sistema integrado.
Más allá de la tecnología, el oficial subrayó que el factor humano fue clave en el colapso del sistema.
Entre las principales debilidades mencionó:
Operadores con entrenamiento incompleto.
Escasa simulación de escenarios reales de combate electrónico.
Dependencia de técnicos extranjeros que no estaban disponibles.
Falta de cohesión entre las distintas unidades.
Estas deficiencias, combinadas con técnicas avanzadas de engaño electrónico y saturación cognitiva, impidieron que los operadores reaccionaran a tiempo ante la incursión.
Para el militar, la clave del éxito estadounidense fue la integración de inteligencia, guerra electrónica, ataques de precisión y el principio de sorpresa.
“No se cegó un solo sistema, se desarticuló toda una arquitectura de sensores”, afirmó, señalando que Estados Unidos ya contaba con amplio conocimiento previo sobre los radares y doctrinas chinas, adquiridos en otros escenarios internacionales.
El resultado, según su análisis, fue una defensa aérea incapaz de adaptarse en tiempo real, lo que permitió a las fuerzas estadounidenses ejecutar la extracción de Maduro y Flores con un nivel mínimo de resistencia efectiva.
(Con información de Infobae)