Gerardo Hernández intenta posar como símbolo de fuerza y termina convertido en blanco de burlas en redes
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 14 de enero de 2026
El exagente cubano Gerardo Hernández Nordelo, promovido durante años por el discurso oficial como “Héroe de la República”, volvió a aparecer en redes sociales con una publicación que buscaba transmitir firmeza y patriotismo, pero que acabó generando una avalancha de comentarios irónicos y críticas.
Desde su perfil en Facebook, Hernández difundió una imagen en la que se le ve recostado en posición de tirador, sosteniendo un arma de gran calibre, acompañada de un mensaje solemne sobre la paz y la posibilidad de una guerra. La publicación incluía etiquetas de tono patriótico, en línea con la retórica habitual del oficialismo.
Sin embargo, la reacción del público fue muy distinta a la esperada. Lejos de provocar respaldo o respeto, la imagen fue rápidamente objeto de chistes, memes y cuestionamientos, tanto desde dentro de Cuba como desde el exterior. Para muchos usuarios, la escena resultó poco creíble y más cercana a una puesta en escena improvisada que a una demostración de fuerza.
Detalles como la ropa civil, el entorno doméstico y el aspecto del armamento —que algunos identificaron como obsoleto— alimentaron el sarcasmo. Comentarios irónicos se multiplicaron, desde bromas sobre el colchón utilizado hasta alusiones a la precariedad real de la defensa nacional. El humor, una forma tradicional de crítica social en Cuba, volvió a funcionar como termómetro del descontento.
Más allá de la burla, numerosos usuarios aprovecharon para expresar un malestar más profundo. Muchos recordaron que la población cubana enfrenta problemas urgentes como apagones prolongados, escasez de alimentos, bajos salarios y una migración constante, y que el lenguaje bélico resulta ajeno a esas prioridades cotidianas.
También surgieron cuestionamientos sobre quiénes asumirían realmente los costos de cualquier conflicto, con la percepción extendida de que la élite política no comparte los sacrificios que promueve desde el discurso. Para varios comentaristas, este tipo de mensajes busca desviar la atención de las demandas sociales y justificar un clima de control y represión.
El contraste entre la imagen difundida y la realidad diaria de millones de cubanos terminó debilitando el mensaje. En lugar de reforzar la narrativa oficial, la publicación evidenció el desgaste de una propaganda que ya no logra intimidar ni movilizar. Para muchos, la reacción masiva dejó claro que, en la Cuba actual, las consignas armadas generan más cansancio que adhesión, y que las principales demandas de la población apuntan a cambios profundos, no a gestos simbólicos.