Embajada de Estados Unidos en Cuba emite alerta de seguridad tras apagón masivo
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 5 de marzo de 2026
Un nuevo colapso del ya frágil sistema eléctrico cubano dejó este 4 de marzo sin servicio a gran parte del occidente del país, incluida La Habana. Ante la magnitud del apagón, la Embajada de los Estados Unidos en Cuba emitió una alerta de seguridad dirigida a sus ciudadanos residentes o de paso en la Isla.
Según la notificación oficial, a las 12:41 p.m. se produjo una desconexión de la red eléctrica nacional que provocó un corte total desde Camagüey hasta Pinar del Río. Las autoridades del régimen atribuyeron la avería a la salida inesperada de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras del país. Hasta el momento, no se ha informado cuándo podría restablecerse el servicio en la región occidental.
La sede diplomática estadounidense advirtió que la red eléctrica cubana es “cada vez más inestable” y que los apagones, tanto programados como imprevistos, son prolongados y ocurren a diario en todo el territorio, incluida la capital. En su comunicado, alertó que estas interrupciones afectan el suministro de agua, la refrigeración de alimentos y medicamentos, la iluminación y las comunicaciones.
La embajada recomendó a sus ciudadanos conservar combustible, agua y alimentos, mantener cargados los teléfonos móviles y bancos de batería, disponer de linternas y prepararse para cortes prolongados. También instó a seguir las actualizaciones de la Unión Eléctrica (UNE) y a sintonizar medios locales como Radio Reloj para obtener información oficial.
Aunque el régimen insiste en atribuir las fallas a averías puntuales o limitaciones externas, lo cierto es que el sistema electroenergético nacional arrastra años de deterioro, falta de mantenimiento e inversiones insuficientes. Las termoeléctricas operan con tecnología obsoleta y constantes roturas, mientras la generación distribuida depende de un suministro de combustible que también enfrenta serias limitaciones.
El resultado es un país acostumbrado a vivir entre apagones. En provincias del interior, los cortes superan con frecuencia las 24 horas diarias. En La Habana, donde tradicionalmente se intentaba proteger el servicio para evitar descontento social, las interrupciones también se han vuelto cada vez más comunes.
Las consecuencias van más allá de la incomodidad. Hospitales, pequeños negocios privados, ancianos y familias con niños pequeños sufren directamente los efectos de la inestabilidad energética. La falta de refrigeración agrava la escasez de alimentos y medicamentos en medio de la crisis económica que atraviesa la Isla.