Cubana denuncia el sufrimiento provocado por la crisis en el país
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 5 de noviembre de 2026
El testimonio de una trabajadora autónoma expone el impacto del desabastecimiento de agua, alimentos y medicinas en la vida cotidiana de las familias en la zona occidental del país.
Las severas afectaciones en el suministro de agua potable, las interrupciones eléctricas continuas y la escalada inflacionaria en el mercado minorista originaron nuevos reclamos públicos por parte de profesionales del sector privado en la provincia de Pinar del Río, quienes instan a la directiva estatal a reevaluar la conducción económica de la nación.
La psicóloga y emprendedora Teresa Isabel Rodríguez Riambau hizo pública una declaración en plataformas digitales donde detalló las complejas dinámicas de subsistencia que enfrentan los habitantes de la región occidental.
En su exposición, Rodríguez describió la pérdida frecuente de alimentos por la falta de refrigeración, la necesidad de acudir al procesamiento de insumos mediante leña o carbón vegetal y las deficiencias en el acceso al agua apta para el consumo humano.
El pronunciamiento refleja la coyuntura del territorio pinareño, donde las autoridades locales reportan a más de 169 000 residentes afectados por la parálisis de 46 equipos de bombeo hidráulico, con localidades que acumulan más de 90 días sin servicio directo por red.
A este escenario se suma la irregularidad en la distribución del pan normado y productos de la canasta regulada en municipios como San Juan y Martínez, así como el incremento de la percepción de inseguridad ciudadana frente al desabastecimiento de insumos médicos esenciales.
Diversos analistas y ciudadanos coinciden en que la brecha entre los salarios del sector estatal y el costo real de la vida acentúa el deterioro del bienestar social.
Mientras la administración central responsabiliza a las sanciones financieras externas por la contracción energética y productiva, sectores de la sociedad civil exigen soluciones estructurales para frenar la constante pérdida de calidad de vida.
Fuente: Teresa Isabel Rodríguez Riambau