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Banquetes, vino y privilegios: así disfrutan los allegados al poder en Cuba

Redacción de CubitaNOW ~ viernes 9 de octubre de 2026

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Una comida privada entre el exmayor del MININT Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo y Alexis Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro y padre de Sandro Castro, vuelve a poner el foco sobre los privilegios y las relaciones personales que rodean a la élite gobernante cubana. Las fotografías difundidas por el periodista independiente Mag Jorge Castro, a partir de un paquete informativo enviado por el influencer cubano Alain Paparazzi, reabren el debate sobre los privilegios y la distancia entre los círculos cercanos al poder y la realidad de miles de familias cubanas.

Mientras millones de cubanos luchan cada día para conseguir alimentos, soportan apagones y ven cómo sus salarios carecen de valor, en los círculos cercanos al poder parece haber espacio para las buenas comidas, el vino y las reuniones entre personas vinculadas a las altas esferas del régimen.

Las fotografías publicadas por Mag Jorge Castro muestran al exmilitar Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo compartiendo mesa con Alexis Castro Soto del Valle, hijo de Fidel Castro. En las imágenes se aprecia una comida en un entorno informal, con carne a la plancha, bebidas y otros alimentos, lejos de la escasez que marca la vida de numerosos hogares cubanos.

Bolufé, antiguo mayor del Ministerio del Interior y vinculado durante años a la seguridad personal de Fidel Castro, vuelve así al centro de la polémica por sus relaciones con miembros del entorno familiar del poder en Cuba. Su cercanía con estas figuras y sus recientes declaraciones públicas sobre Sandro Castro y Raúl Guillermo Rodríguez Castro han reavivado el debate sobre las redes de influencia que se mueven alrededor de la élite gobernante.

En el caso de Sandro y según declaró a Telemundo, Bolufé manifestó: «Sandro es mi ahijado y desde mi perspectiva y mi visión es un gran luchador por la libertad» mientras al referirse al conocido por Cangrejo, sus palabas fueron: «Tiene la preparación, los recursos, los medios y una jerarquía militar muy grande. Si alguien tiene la capacidad de lograr las cosas, no es Díaz-Canel, es él», declaración hecha también a Telemundo.

La cuestión va más allá de una fotografía o de una comida entre conocidos. El contraste resulta inevitable: ¿cómo es posible que, mientras tantas familias cubanas hacen malabares para poner un plato en la mesa, quienes se mueven en los círculos privilegiados del poder aparezcan disfrutando de encuentros donde no parece faltar lo esencial?

En un país golpeado por la crisis económica, la escasez y el deterioro de las condiciones de vida, estas imágenes alimentan una pregunta incómoda sobre la desigualdad y los privilegios: ¿comparten quienes están cerca de la cúpula gobernante las mismas dificultades que padece la población?

Para muchos cubanos, el problema no es que alguien se siente a comer, sino la distancia cada vez más visible entre la realidad de la calle y el mundo de quienes mantienen vínculos con las familias y figuras más influyentes del régimen.

En Cuba, mientras el ciudadano común lucha por calentar la olla, las imágenes de los círculos cercanos al poder vuelven a poner sobre la mesa una vieja denuncia: la revolución prometió igualdad, pero la cercanía a la élite parece seguir marcando la diferencia.

Fuente: Mag Jorge Castro


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