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Ataques de Ucrania reducen drásticamente la capacidad petrolera de Rusia

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 26 de marzo de 2026

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La guerra entre Ucrania y Rusia ha entrado en una nueva fase con consecuencias directas sobre el equilibrio energético global. Ataques coordinados con drones, daños a infraestructuras clave y la interrupción de rutas de exportación han dejado a Moscú sin cerca del 40% de su capacidad de producción y envío de petróleo. Este escenario no solo impacta la economía rusa, sino que también presiona los mercados internacionales en un momento de alta volatilidad.

La intensificación de los ataques ucranianos contra la infraestructura energética de Rusia está generando uno de los mayores impactos económicos desde el inicio del conflicto en 2022. Según datos recopilados por la agencia Reuters, alrededor del 40% de la capacidad de producción y exportación de petróleo ruso se encuentra actualmente afectada, lo que representa una interrupción sin precedentes en la historia reciente del país.

Este golpe se produce en un momento especialmente delicado, cuando los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril en el mercado internacional, impulsados por tensiones geopolíticas adicionales. Rusia, como uno de los principales exportadores mundiales de crudo, depende en gran medida de estos ingresos para sostener su presupuesto nacional, por lo que cualquier alteración significativa en su producción tiene efectos inmediatos tanto internos como globales.

Los ataques ucranianos han tenido como objetivo puntos estratégicos clave. Entre ellos destacan los puertos de exportación de Primorsk, Ust-Luga y Novorossiysk, esenciales para la salida de petróleo ruso hacia Europa y otros mercados. Además, el oleoducto Druzhba —una de las principales arterias energéticas que conecta Rusia con Europa Central— también ha sufrido interrupciones, afectando el suministro hacia países como Hungría y Eslovaquia.

A estas acciones se suman los daños a estaciones de bombeo y refinerías, lo que ha limitado aún más la capacidad operativa del sistema energético ruso. En total, se estima que cerca de dos millones de barriles diarios han dejado de fluir como consecuencia directa de estos ataques, una cifra que refleja la magnitud del impacto.

Por otro lado, la situación se ha visto agravada por la incautación de petroleros vinculados a Rusia en aguas europeas, lo que ha reducido las exportaciones desde el Ártico en aproximadamente 300.000 barriles diarios. Este conjunto de factores ha obligado a Moscú a reorientar sus exportaciones hacia Asia, principalmente a China, aunque estas rutas presentan limitaciones logísticas que impiden compensar completamente las pérdidas.

Desde la perspectiva ucraniana, esta estrategia busca debilitar la principal fuente de ingresos del Kremlin y reducir su capacidad para sostener el esfuerzo militar. El petróleo y el gas representan cerca de una cuarta parte del presupuesto estatal ruso, por lo que su afectación tiene implicaciones directas en la financiación de la guerra.

Mientras tanto, Rusia ha condenado estos ataques, calificándolos como actos terroristas, y ha reforzado la seguridad en sus instalaciones energéticas. Sin embargo, la creciente frecuencia y efectividad de las ofensivas ucranianas evidencian una vulnerabilidad significativa en sectores considerados críticos para la economía del país.

El impacto de esta situación trasciende las fronteras de ambos países. La reducción de la oferta de petróleo ruso contribuye a la volatilidad de los precios internacionales, afectando a economías dependientes de la importación de energía y generando incertidumbre en los mercados globales.

En este contexto, la guerra no solo se libra en el campo de batalla, sino también en el terreno económico y energético. La capacidad de Ucrania para afectar la infraestructura petrolera rusa marca un punto de inflexión que podría redefinir el curso del conflicto y sus consecuencias a escala mundial.

Fuentes: ddc

Reuters


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