Aranceles de Trump, impuesto invisible que paga el pueblo estadounidense
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 26 de enero de 2026
Cuando Donald Trump implementó sus aranceles a importaciones de países como China, India y Brasil, la narrativa oficial era que los costos serían asumidos por los exportadores extranjeros. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que la realidad es muy distinta: los aranceles funcionan como un impuesto silencioso que recae directamente sobre los consumidores y contribuyentes estadounidenses.
Un estudio del Instituto Kiel para la Economía Mundial analizó más de 25 millones de registros de envíos internacionales, con un valor cercano a los cuatro billones de dólares, y concluyó que apenas un 4 % de los costos de los aranceles fueron absorbidos por los exportadores. El 96 % restante terminó siendo trasladado a los importadores y, finalmente, a los consumidores en Estados Unidos.
En otras palabras, los productos que llegan a los hogares estadounidenses se encarecen, mientras que los países que los producen siguen cobrando precios similares a los de otros mercados internacionales.
El efecto en el bolsillo de los estadounidenses es directo y palpable. Cada aumento arancelario significa que un producto importado, desde maquinaria industrial hasta bienes de consumo cotidiano, cuesta más. Los ingresos adicionales generados por estos aranceles —que en 2025 se estimaron en
200 000 millones de dólares— representan en realidad una transferencia de riqueza de los contribuyentes hacia el Tesoro estadounidense. Esto convierte los aranceles en una especie de impuesto al consumo encubierto: aunque la medida se promocione como protección para la economía nacional, la realidad es que son los ciudadanos quienes financian la política comercial.
El estudio también analizó casos concretos, como los aranceles de choque aplicados a India y Brasil. Aunque las tarifas sobre ciertos productos se duplicaron, los exportadores no bajaron sus precios para compensar el aumento, lo que obligó a los importadores estadounidenses a asumir el costo completo. Como resultado, las exportaciones a EE. UU. disminuyeron hasta un 24 % en volumen, pero los precios unitarios permanecieron casi intactos. La consecuencia: menos productos disponibles y más caros para los consumidores estadounidenses.

Economistas de Yale y Harvard han llegado a conclusiones similares, confirmando que los aranceles no son pagados por los países extranjeros, sino por los ciudadanos del país que los impone. A largo plazo, esta política puede reducir los márgenes de beneficio de las empresas locales que dependen de insumos importados y encarecer la vida cotidiana de los hogares.
Los aranceles de Trump actúan como un impuesto invisible que golpea directamente a quienes menos deberían cargar con él: los consumidores y contribuyentes estadounidenses. Lejos de ser una medida que beneficie al país, los aranceles terminan transfiriendo recursos del público hacia el gobierno, mientras los productores extranjeros prácticamente no sienten el impacto, demostrando que la promesa de que “otros pagarían” fue un mito económico con consecuencias muy reales para la población.
Fuente: The Daily Digest