El Gobierno de Cuba ha informado a las aerolíneas que operan en los aeropuertos del país que la disponibilidad de combustible para aviación está al borde del colapso y que, en cuestión de horas, el suministro podría agotarse si no se produce una reposición inmediata. La advertencia, confirmada por varias fuentes, deja en alerta a compañías de Estados Unidos, España, Panamá y México, entre otras, que podrían verse obligadas a ajustar o reprogramar vuelos si la situación empeora.
Aunque las aerolíneas aún no han hecho anuncios oficiales sobre cancelaciones o cambios en sus operaciones, este tipo de crisis ya ha generado incertidumbre en rutas regionales y transcontinentales. En escenarios anteriores similares, algunas compañías han tenido que planificar escalas adicionales para reabastecer combustible en terceros países como México o República Dominicana para mantener sus itinerarios.
La escasez en el sector aéreo es solo una de las manifestaciones de una crisis energética más amplia que afecta a toda la isla. Cuba dispone de reservas de petróleo muy limitadas y depende casi por completo de importaciones para cubrir sus necesidades energéticas. Debido a restricciones de suministro desde Venezuela y otras fuentes, especialistas estiman que el país solo tenía recursos para unas pocas semanas de consumo al ritmo actual antes de esta advertencia.
El impacto del déficit de combustible trasciende a la aviación comercial: el transporte urbano en La Habana ha sufrido paros casi totales por falta de diesel, mientras hospitales se han visto forzados a reducir servicios y en algunas zonas se han producido cortes prolongados de electricidad.
El déficit también golpea al sector turístico, uno de los pilares económicos de Cuba. El gobierno ya ha empezado a consolidar y cerrar algunos hoteles, reubicando turistas en instalaciones que requieren menos energía, y las autoridades han pedido racionalizar el consumo en toda la economía.
Este deterioro se enmarca dentro de un contexto de tensiones políticas con Estados Unidos. Desde principios de año, Washington ha intensificado medidas para bloquear los envíos de petróleo a Cuba e incluso ha advertido sobre posibles sanciones a terceros países que suministren combustibles a la isla. Esta política ha generado respuestas oficiales de La Habana, que califica las acciones como un “asedio petrolero” y ha expresado su disposición a dialogar con Washington, aunque sin avances concretos en las negociaciones.
Además de los recortes energéticos, varios gobiernos extranjeros han actualizado sus advertencias de viaje hacia Cuba, advirtiendo a sus ciudadanos sobre la posibilidad de interrupciones en servicios básicos debido a la falta de combustible y prolongados apagones.
En el terreno práctico, la escasez de combustible podría repercutir directamente en los vuelos internacionales hacia y desde Cuba si no se normaliza el suministro de Jet-A1, el carburante esencial para la operación de aeronaves comerciales, cuya disponibilidad se ha visto severamente limitada en los últimos meses.
(Con información de EFE)
Las personas desprotegidas también son Patria; una urgencia moral que no puede esperar
Hace 14 horas
Tabacaleros de Villa Clara donan estaciones solares para sostener servicios esenciales
Hace 15 horas