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Alcohol, psicofármacos y violencia ponen en alerta a una comunidad de Cienfuegos

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 9 de agosto de 2026

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La Sierrita, una comunidad de Cumanayagua con poco más de 4.400 habitantes, enfrenta una combinación que preocupa pues adolescentes y jóvenes consumen alcohol, lo mezclan con medicamentos y protagonizan episodios de violencia durante los fines de semana. La falta de espacios recreativos y la normalización cultural del consumo agravan un problema que ya es considerado una cuestión de salud pública.

La alarma en La Sierrita no se limita al consumo excesivo de alcohol. El problema adquiere una dimensión mayor cuando los jóvenes combinan bebidas alcohólicas con psicofármacos, una práctica que puede alterar el comportamiento, reducir la capacidad de juicio y favorecer episodios de agresividad.

La situación fue reconocida por el periódico oficial 5 de Septiembre, que describió los fines de semana en esta localidad de Cumanayagua como escenarios donde confluyen consumo de alcohol, medicamentos y conflictos violentos.

Uno de los factores que contribuyen al fenómeno es la ausencia de alternativas para el ocio. La comunidad, ubicada al pie del macizo de Guamuhaya, carece de cine, centros culturales y transporte regular. La plaza del pueblo termina concentrando buena parte de la actividad nocturna, con música a elevado volumen y consumo de bebidas.

Yaismadelys Carrazana Chaviano, responsable de la docencia médica en la localidad, advirtió que el alcoholismo debe entenderse como un problema de salud pública que afecta a toda la comunidad. Aunque los hombres jóvenes representan la mayoría de los casos atendidos, las mujeres tampoco están al margen.

Los especialistas también identifican una barrera cultural: en determinados hogares, beber alcohol continúa siendo interpretado como una señal de madurez entre los varones jóvenes. Esa percepción dificulta que quienes presentan un consumo problemático reconozcan la necesidad de recibir ayuda.

La respuesta incluye consultas especializadas, acciones preventivas y el trabajo conjunto de médicos, trabajadores sociales y equipos de salud mental. Sin embargo, los profesionales admiten que convencer a los afectados de buscar tratamiento sigue siendo uno de los principales desafíos.

El escenario local refleja además una preocupación de alcance nacional. Datos de la Encuesta Nacional de Salud indicaron que 73 % de los cubanos había consumido alcohol durante los 30 días anteriores a la consulta, mientras 68 % aseguró haber comenzado a beber entre los 10 y 19 años.

A esto se suma el aumento reportado del consumo de sustancias sintéticas, un fenómeno que añade nuevos riesgos para una población juvenil golpeada por la crisis económica, la falta de opciones recreativas y el deterioro de los servicios públicos.

Fuentes: 5 de Septiembre - Diario de Cuba


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