Laritza Camacho, actriz, escritora y cronista cubana, reconocida por su mirada incisiva y profunda sobre la realidad de Cuba nos acerca esta vez a otro tema de actualidad con su estilo locuaz, directo. Esta vez se refiere al combustible.
"Hay un combustible interno que impulsa a las personas. No hablo del aire que respiramos, sino del que nos hace soñar, del que nos mantiene despiertos frente a la rutina. Existe también un combustible colectivo que logra que una sociedad crezca, ame, trabaje incansablemente por plantar árboles, por vivir de verdad. Ese combustible cívico, patriótico, vital, no se vende en tiendas, pero, al igual que el petróleo, tiene su precio. Cuando empieza a escasear, contamina y asfixia: a ti y a tu entorno.
"Hemos transformado un país en consigna. Los cubanos nos movemos en modo avión, intentando forzar la 4G para conectarnos a algo, cualquier cosa que parezca real. Basta que lo parezca; ni siquiera hace falta que lo sea. La verdad se siente distante. El silencio ondea a media asta en un duelo nacional que parece interminable. Verdad y silencio. Silencio y basura. Basura y oscuridad. Todos los combustibles escasean.
"Por las calles de Cuba circulan autos antiguos, manejados por hombres ´nuevos´ que gritan palabrotas y muestran su falta de respeto. En casa, cuando logras llegar, cocinas en la cazuela de la abuela… porque hasta las cazuelas en Cuba son reliquias de otros tiempos. ´De aquellos tiempos de vacas gordas´, dirá el más bromista de la mesa.
“¡De vacas flacas!”, replicará airado quien aún se aferra a las consignas.
“¡Del tiempo sin vacas, carajo!”, sentenciará el jefe de familia, el que se quedó ocupando su lugar.
"Después llega la orden disfrazada de refrán absurdo: ´¡Silencio ya! Con la boca llena no se habla´
"El más pequeño se ríe en ese instante. Ese niño, que mañana tendrá en sus manos planes de partir como tantos jóvenes, contagia un poco de alegría al resto de la mesa. Aprovecha para tomarse un selfie con la family que aún le queda y luego regresa a su celular, donde guarda la imagen de su media familia, también dividida.
“¡Mierda de conexión!”, protesta. Activa el modo avión, espera unos segundos por la 4G… y sueña.
"Todavía cuenta con un poco de combustible interno. El resto tiene el tanque vacío"
Del perfil de Larisa Camacho
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