Estudiantes universitarios en La Habana realizaron este lunes una protesta pacífica en la escalinata de la Universidad de La Habana, exigiendo mejoras en sus condiciones educativas ante la crisis energética que afecta al país y limita el acceso a internet. Durante la actividad, testigos reportaron la presencia de un autobús vinculado a la Seguridad del Estado, conocido entre algunos activistas como la “guagua del terror”, estacionado cerca del lugar de la protesta.
De acuerdo con la intelectual Miryorly García, “un gobierno que reprime una sentada pacífica de jóvenes universitarios, cuyas vidas y estudios están parados por la ineficacia y la soberbia de quienes dirigen el país, tiene perdido el juego completamente”. Sus declaraciones reflejan la preocupación por la vigilancia de las fuerzas del orden durante actividades de carácter pacífico, y la memoria de experiencias pasadas con detenciones arbitrarias.
Activistas presentes en la protesta explicaron que el autobús, en ocasiones anteriores, ha sido utilizado para trasladar a estudiantes y manifestantes a estaciones policiales, donde son interrogados por varias horas. Aunque durante esta manifestación no se registraron detenciones, la presencia del vehículo y de agentes de seguridad generó tensión entre los participantes.
Organizaciones independientes de derechos humanos y corresponsales locales señalan que la represión en Cuba sigue siendo un tema de preocupación, especialmente en el contexto de protestas pacíficas y demandas ciudadanas por soluciones a problemas sociales y económicos. La vigilancia de estudiantes y manifestantes, aunque no siempre resulte en detenciones, evidencia un patrón de control y monitoreo sobre la población activa en temas educativos y sociales.
El incidente recuerda episodios anteriores como las protestas del 11 de julio de 2021 (11J), cuando manifestaciones ciudadanas fueron reprimidas en varias provincias del país, con detenciones arbitrarias y violencia física documentada por organismos internacionales.
Los estudiantes indicaron que continuarán ejerciendo su derecho a manifestarse de manera pacífica, mientras que observadores destacan la importancia de mantener un diálogo que permita abordar las problemáticas educativas y sociales sin recurrir a acciones que limiten la libertad de expresión y la participación ciudadana.
Fuentes: Myriorly Garcia intelectual.