Las autoridades españolas y organismos deportivos han confirmado que los cánticos racistas registrados durante el partido amistoso de fútbol entre España y Egipto ya están bajo investigación, mientras se anticipan posibles sanciones tanto para los responsables en la grada como para la federación, en medio de una creciente presión institucional e internacional.
El encuentro entre las selecciones de España y Egipto, jugado el 31 de marzo de 2026 en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat (Barcelona), además de un aburrido empate a cero gol, terminó envuelto en una fuerte polémica tras registrarse cánticos racistas e islamófobos por parte de un sector del público durante el partido, que tenía carácter de amistoso internacional de preparación.
Durante el encuentro, al que asistieron cerca de 36.000 espectadores, se escucharon consignas como “musulmán el que no bote”, además de silbidos al himno egipcio. Los cánticos comenzaron alrededor del minuto 20 y se repitieron en distintos momentos del partido, pese a los avisos emitidos por megafonía y en los videomarcadores del estadio solicitando que cesaran estas conductas .
La frase “musulmán el que no bote” es un cántico racista e islamófobo. Literalmente invita a que quienes son musulmanes “bote(n)” (salten) durante el canto, y en el contexto del estadio se usa para ridiculizar o acosar a jugadores o aficionados de religión musulmana. Se trata de un acto de burla colectiva, dirigido a personas por su fe, lo que constituye discriminación religiosa y racial.
Aunque en apariencia puede parecer un “juego de graderío”, su intención es humillar y excluir a musulmanes, por lo que está considerado incitación al odio según la legislación española sobre delitos de odio y los reglamentos de la FIFA. No es un cántico inocente, sino un acto de racismo e islamofobia que ha provocado investigaciones policiales y posibles sanciones deportivas.
El partido, que finalizó con empate 0-0, no fue detenido en ningún momento, lo que ha generado críticas por la falta de activación del protocolo antirracismo. Este procedimiento contempla la posibilidad de parar o incluso suspender el encuentro en caso de comportamientos discriminatorios graves .
Tras lo ocurrido, los Mossos d’Esquadra y la Fiscalía han abierto una investigación para identificar a los responsables, que podrían enfrentarse a sanciones administrativas o incluso penales por delitos de odio . Paralelamente, organismos como la FIFA estudian el informe arbitral, lo que podría derivar en sanciones contra la federación española, incluyendo multas o cierres parciales de estadios en futuros partidos .
Las reacciones no se han hecho esperar. El Gobierno español condenó los hechos de forma contundente, insistiendo en la política de “tolerancia cero” frente al racismo en el deporte. También la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) rechazó lo sucedido, calificándolo como un comportamiento aislado pero inaceptable .
En el ámbito deportivo, jugadores como Lamine Yamal, de origen musulmán, criticaron los cánticos, calificándolos de irrespetuosos y racistas. El seleccionador nacional, Luis de la Fuente, expresó su “repulsa total” ante lo ocurrido, subrayando que estos actos no representan los valores del fútbol .
A nivel internacional, la Federación Egipcia también condenó los hechos, calificándolos como un acto grave de discriminación. El incidente ha tenido una amplia repercusión mediática y ha reabierto el debate sobre el racismo en el fútbol español, especialmente en un contexto en el que España aspira a albergar grandes competiciones como el Mundial de 2030.
El caso evidencia que, pese a las campañas y sanciones existentes, el racismo sigue siendo un problema vigente en los estadios, y refuerza la presión para aplicar medidas más contundentes en el futuro inmediato.
Fuentes: Crónica Global
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