El valor del dólar vuelve a subir en Cuba y acentúa la brecha entre la tasa oficial y el mercado informal, reflejando las tensiones económicas que enfrentan a diario los ciudadanos en un entorno cada vez más dolarizado.
El comportamiento del dólar en Cuba continúa siendo uno de los principales indicadores de la situación económica del país. Este 1 de abril de 2026, la divisa estadounidense vuelve a posicionarse en el centro del escenario al registrar un aumento en el mercado informal, consolidando una tendencia sostenida en los últimos años.
De acuerdo con la tasa oficial, el dólar se mantiene en 480 pesos cubanos (CUP), mientras que el euro alcanza los 554.45 CUP y la libra esterlina los 635.59 CUP. Sin embargo, estos valores contrastan notablemente con los del mercado informal, donde el dólar ya ronda los 515 CUP y el euro asciende a unos 580 CUP. Esta diferencia no solo evidencia una brecha creciente, sino que también refleja las limitaciones del sistema cambiario estatal.
En la práctica, el mercado informal se ha convertido en la referencia real para la mayoría de los cubanos. La escasez de divisas en los canales oficiales, junto con las restricciones para acceder a ellas, obliga a la población a recurrir a circuitos alternativos donde los precios responden directamente a la oferta y la demanda.
El alza del dólar está estrechamente vinculada a varios factores estructurales. Entre ellos destacan la baja disponibilidad de moneda extranjera en el sistema bancario, la inflación interna y la progresiva dolarización de ciertos sectores de la economía. A esto se suma la pérdida de confianza en el peso cubano como reserva de valor, lo que impulsa a muchas personas a proteger sus ingresos mediante la compra de divisas.
Aunque algunas monedas han mostrado ligeras variaciones a la baja en el mercado informal, como el dólar canadiense o el peso mexicano, estos movimientos no logran revertir la tendencia general. El mercado cambiario cubano continúa caracterizándose por su volatilidad y por una marcada presión alcista en las principales divisas.
Las consecuencias de esta situación se sienten en la vida cotidiana. El acceso a productos básicos, muchos de ellos vinculados a importaciones, depende en gran medida de la disponibilidad de dólares o euros. Esto incrementa el costo de vida y obliga a los ciudadanos a seguir de cerca las fluctuaciones del mercado.
En este contexto, el dólar no solo sube: se consolida como el termómetro económico de Cuba y como un factor clave en las decisiones financieras de su población.
Fuente: El Toque