Una nueva rotura en la red de abasto de agua vuelve a golpear a la población de Santiago de Cuba, evidenciando la precariedad crónica de los servicios básicos en la isla. Según informó la empresa estatal Aguas Santiago, la avería ocurrió el 31 de marzo en una de las principales conductoras que alimentan la planta potabilizadora Quintero.
El fallo se produjo en una tubería de gran tamaño ubicada en el poblado de El Cobre, lo que provocó una disminución significativa en la entrada de agua al sistema. Las autoridades estiman al menos 48 horas para la reparación, aunque la experiencia de los ciudadanos sugiere que estos plazos rara vez se cumplen.
El impacto ha sido inmediato: múltiples zonas que ya enfrentaban largos ciclos de distribución han visto interrumpido totalmente el servicio. Sectores como Centro Sur, El Caney, Boniato, Altamira y Sueño, entre otros, quedaron sin suministro, agravando una situación que ya era crítica.
Particularmente alarmante es el caso del Sector Centro Ciudad, con más de 12 mil habitantes, que acumula hasta 12 días sin recibir agua. En el Distrito José Martí, donde residen más de 65 mil personas, la situación tampoco es mejor, con entre 9 y 10 días sin servicio. Estos números reflejan un problema estructural que va mucho más allá de una simple avería puntual.
Como es habitual, las autoridades han anunciado que priorizarán el suministro hacia hospitales y centros estatales, utilizando carros cisterna para paliar el déficit. Entre las instituciones afectadas figuran el Hospital Infantil Sur, así como hoteles como el Meliá Santiago de Cuba y el Hotel Las Américas.
Sin embargo, esta estrategia vuelve a dejar en segundo plano a la población, que debe enfrentar largas jornadas sin acceso a un recurso básico. En muchos casos, los ciudadanos dependen de soluciones improvisadas, almacenamiento en condiciones precarias o fuentes alternativas de dudosa calidad.
La reiteración de este tipo de incidentes pone en evidencia el deterioro sostenido de la infraestructura hidráulica en Cuba, resultado de décadas de falta de inversión, mala gestión y abandono estatal. Mientras se priorizan recursos para sectores estratégicos o vinculados al turismo, miles de familias continúan enfrentando condiciones cada vez más difíciles para su vida cotidiana.
Lejos de ofrecer soluciones estructurales, las autoridades se limitan a emitir comunicados pidiendo “comprensión” y exhortando al ahorro, trasladando la responsabilidad a una ciudadanía que ya vive al límite.
Fuente: Empresa Acueducto y Alcantarillado Santiago de Cuba
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