El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, se sumó a las voces que cuestionan la celebración del próximo Mundial de fútbol en Estados Unidos, al respaldar públicamente llamados a un posible boicot de aficionados debido a las políticas y el estilo de gobierno del presidente Donald Trump y su administración.
Blatter expresó su postura a través de una publicación en X, en la que apoyó declaraciones recientes de Mark Pieth, reconocido abogado suizo y experto en anticorrupción, quien sugirió que los fanáticos deberían reconsiderar viajar a Estados Unidos para asistir a los partidos. Pieth presidió hace una década el Comité de Gobernanza Independiente que supervisó reformas internas en la FIFA tras los escándalos de corrupción.
“Creo que Mark Pieth tiene razón al cuestionar esta Copa del Mundo”, escribió Blatter, alineándose con las críticas sobre la idoneidad de Estados Unidos como país anfitrión.
En una entrevista con el diario suizo Der Bund, Pieth fue aún más contundente. “Si consideramos todo lo que hemos discutido, solo hay un consejo para los aficionados: manténganse alejados de Estados Unidos. De todos modos, lo verán mejor en la televisión”, afirmó. Además, advirtió que los visitantes podrían enfrentar problemas con las autoridades migratorias: “Si no complacen a los oficiales, pueden ser enviados directamente en el próximo vuelo a casa”.
Estados Unidos será coanfitrión de la Copa del Mundo junto con Canadá y México, en un torneo que se disputará del 11 de junio al 19 de julio. Sin embargo, las críticas se han intensificado por el clima político y por decisiones del gobierno estadounidense que afectan directamente la movilidad internacional.
Entre las principales preocupaciones se encuentran las prohibiciones de viaje, el endurecimiento de las políticas migratorias y las tácticas agresivas en la aplicación de la ley de inmigración, así como el manejo de protestas y manifestaciones en varias ciudades del país. Estas medidas han generado inquietud entre federaciones, dirigentes y aficionados de distintos países.
Oke Göttlich, uno de los vicepresidentes de la federación alemana de fútbol, declaró recientemente al diario Hamburger Morgenpost que ya es momento de considerar seriamente un boicot al torneo, reflejando que las dudas no se limitan a figuras aisladas, sino que comienzan a permear en estructuras oficiales del fútbol europeo.
El impacto de estas políticas ya se ha hecho sentir. En diciembre pasado, los planes de viaje de aficionados de países africanos con fuerte tradición futbolística, como Senegal y Costa de Marfil, se vieron alterados tras el anuncio de nuevas restricciones que dificultan o impiden la entrada a Estados Unidos, salvo para quienes ya contaban con visas vigentes. La administración Trump justificó estas medidas alegando “deficiencias en los controles y evaluaciones” migratorias.
Asimismo, aficionados de Irán y Haití, otros países clasificados para el Mundial, también enfrentarán prohibiciones de ingreso, al haber sido incluidos en versiones previas de las listas de restricciones de viaje.
Para Blatter, quien presidió la FIFA entre 1998 y 2015 y renunció en medio de investigaciones por corrupción, el debate no es solo deportivo, sino político y ético. Aunque ya no ocupa un cargo formal en el fútbol internacional, su opinión sigue teniendo peso simbólico y mediático.
Fuente: AP
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