La Habana mantiene un doble discurso en su relación con Washington: mientras denuncia públicamente las sanciones estadounidenses y responsabiliza a Estados Unidos de la crisis económica, autoridades cubanas sostienen reuniones discretas con congresistas estadounidenses para explorar posibles canales de diálogo.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, se reunió recientemente con los legisladores demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson durante una visita de cinco días a la isla. Rodríguez confirmó el encuentro a través de su cuenta en X, calificando la política estadounidense como una “agresión multidimensional” y reiterando la disposición de Cuba a un “diálogo serio y responsable”.
Durante la visita, los congresistas también se reunieron con el presidente Miguel Díaz-Canel y otros altos funcionarios del gobierno cubano. Analistas señalan que estas reuniones reflejan una estrategia habitual de La Habana: combinar una narrativa pública de confrontación con contactos diplomáticos discretos que buscan aliviar la presión internacional o abrir canales de negociación.
El contexto de estas conversaciones se produce en un momento crítico para Cuba, marcada por una grave crisis energética debido al recorte en el suministro de petróleo venezolano y al endurecimiento de sanciones estadounidenses, lo que ha provocado apagones prolongados y afectado sectores clave de la economía.
Según declaraciones de los legisladores, se observan indicios de que ambos países podrían estar explorando un nuevo espacio de diálogo. Entre las señales citadas se incluyen reformas económicas limitadas, apertura a inversiones de cubanos en el exterior y la reciente liberación de miles de presos mediante indultos.
Pese a estos gestos, críticos consideran que las medidas adoptadas por La Habana buscan mejorar su imagen internacional sin generar cambios significativos en el sistema político. En este sentido, la combinación de discurso público y contactos discretos refuerza la percepción de una estrategia diplomática calculada que busca obtener beneficios concretos mientras mantiene un mensaje de confrontación frente a la opinión pública internacional.
El doble enfoque cubano recuerda episodios previos de negociación discreta entre ambos países, como el proceso que condujo al deshielo diplomático de 2014, iniciado con conversaciones secretas entre funcionarios y legisladores antes de la normalización de relaciones.
Fuentes: Publicación en X de Bruno Rodríguez y Periódico Cubano
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