El preso político Roilán Álvarez Rensoler puso fin este viernes a una huelga de hambre que se prolongó durante más de 50 días, luego de sufrir un paro cardíaco que agravó de forma crítica su estado de salud.
Según informó José Daniel Ferrer, el activista tomó la decisión tras conversar con su hermana y comenzó a ingerir pequeñas cantidades de jugo, en un intento por estabilizarse tras semanas de ayuno.
Álvarez Rensoler inició la protesta para denunciar lo que considera una detención arbitraria ocurrida el 30 de enero. En los últimos días, su condición se había deteriorado gravemente mientras permanecía hospitalizado, hasta el punto de requerir reanimación con desfibrilador tras el paro cardíaco, lo que encendió las alarmas sobre el riesgo para su vida.
Después del episodio, fue trasladado nuevamente a la Prisión Provisional de Holguín por orden de la Seguridad del Estado, aunque su estado sigue siendo delicado, de acuerdo con familiares y activistas.
El caso ha generado preocupación entre organizaciones y voces opositoras, que denuncian falta de información oficial sobre su situación y cuestionan las condiciones de reclusión. Un día antes, Ferrer había solicitado la intervención de figuras internacionales como Donald Trump y Marco Rubio ante la gravedad del caso.
Este episodio se suma a otros en los que presos políticos en Cuba han recurrido a huelgas de hambre como forma de protesta, en medio de denuncias persistentes sobre vulneraciones de derechos humanos en el país.
Fuente: Cuenta oficial en Facebook de José Daniel Ferrer
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