El mercado de divisas en Cuba vive otra jornada marcada por la brecha entre la tasa oficial del Banco Central y los valores del mercado informal monitoreados por el Toque. Con un peso cubano presionado por la escasez de divisas, el dólar y el euro mantienen una tendencia al alza que impacta directamente en la vida cotidiana de la población.
El mercado cambiario cubano continúa mostrando una dualidad cada vez más evidente entre el sistema oficial y el informal. Este 20 de marzo de 2026, los datos más recientes confirman que el valor real de las divisas en la calle sigue alejándose de las tasas establecidas por el Banco Central de Cuba (BCC), consolidando una brecha que refleja las tensiones económicas del país.
Según el monitoreo en tiempo real del medio independiente elToque, el dólar estadounidense se cotiza alrededor de 514 pesos cubanos (CUP), mientras que el euro alcanza los 580 CUP en el mercado informal. Estas cifras no solo representan valores elevados, sino también una tendencia sostenida al alza en las últimas semanas, impulsada por la escasez de divisas, la inflación y la caída de ingresos externos.
En contraste, el mercado oficial presenta cifras significativamente menores. Las tasas publicadas por el Banco Central sitúan el dólar en torno a 478 CUP y el euro cerca de 550 CUP, dependiendo del tipo de operación y la entidad financiera. Esta diferencia, que supera los 30 pesos por dólar, evidencia que el tipo de cambio estatal no logra reflejar la dinámica real de oferta y demanda en la economía cubana.
El comportamiento reciente muestra además una subida simultánea de las principales divisas —dólar, euro y MLC— en el mercado informal, algo poco frecuente y que apunta a una depreciación generalizada del peso cubano. La dispersión de precios dentro del propio mercado paralelo, con amplios rangos de compra y venta, indica incertidumbre y expectativas divergentes entre los actores económicos.
Esta brecha cambiaria tiene consecuencias directas en la vida diaria. Para muchos ciudadanos, el acceso a divisas depende del mercado informal, ya que el sistema bancario estatal presenta limitaciones en la disponibilidad de efectivo extranjero. Como resultado, los precios reales de bienes y servicios —especialmente aquellos vinculados a importaciones o tiendas en moneda libremente convertible (MLC)— terminan indexados a las tasas informales.
En este contexto, el mercado informal no solo actúa como referencia económica, sino como un termómetro de la crisis estructural que atraviesa el país. Mientras el Banco Central intenta ajustar gradualmente sus tasas, el ritmo del mercado paralelo sugiere que la presión sobre el peso cubano continuará en el corto plazo, manteniendo la incertidumbre sobre la evolución futura del tipo de cambio en la isla.
Fuentes: el Toque - BCC
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